DOI: https://doi.org/10.48160/18517072re61.630
1
‘Efectos de paradigma’ en políticas de desarrollo
rural: Análisis de un programa de fortalecimiento de
la quinua en Jujuy
Jorge Luis Cladera*
Resumen
Se estudia un programa de articulación interinstitucional orientado a promover la
producción de quinua en el noroeste argentino (y especialmente en la provincia de
Jujuy), que se fue consolidando a partir del año 2008, con el fin de mejorar los
ingresos y la calidad de vida de las familias agricultoras de las regiones andinas de
puna y quebrada. Diez años más tarde, este programa tecnológico se fue debilitando
y diluyendo sin que los propios indicadores de éxito establecidos hubieran logrado
despegar, produciendo las consecuentes y recurrentes frustraciones institucionales.
Lejos de detenernos en criterios de éxito o fracaso, se analiza este caso como ejemplo
de mecanismos inconscientes por parte de los propios programas institucionales para
definir un público destinatario, un problema a resolver y una línea de acción para
lograrlo. Mediante un proceso de exégesis de los documentos institucionales
producidos en el transcurso de la experiencia, se identificarán determinados
dispositivos de visibilización (número de productores; rendimiento por superficie;
superficie total implantada) que, al forzar la realidad social objeto a criterios de
legibilidad ajenos a los propios del universo social destinatario, actúan en tanto
* Instituto interdisciplinario Tilcara, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires
(IIT- FFyL UBA). Conicet. Correo electrónico: chorchcladera@gmail.com
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
2
‘efectos de paradigma’, volviendo incomprensibles los motivos por los que estos
guarismos no logran mostrar coherencia.
Palabras Clave
DESARROLLO RURAL POLÍTICAS PÚBLICAS LEGIBILIDAD EFECTO DE PARADIGMA
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
3
Introducción
Durante los primeros dieciocho meses del mandato del presidente ultraderechista
Javier Milei en Argentina, las políticas de agricultura familiar han sufrido una feroz
desfinanciación, cuyas consecuencias apenas ahora comienzan a verse. Espacios y
organismos esenciales, como el Instituto Nacional de Agricultura Familiar, Campesina
e Indígena (INAFCI) o ProHuerta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA), han sido completamente desmantelados. Sin embargo, el objetivo de este
artículo no es analizar este contexto histórico. En cambio, el estudio de determinados
mecanismos que tuvieron lugar durante una experiencia de promoción técnica
ocurrida en los años previos a este desenlace podría contribuir a comprender mejor
las condiciones de posibilidad que permitieron, en el ámbito específico de la ruralidad
subalterna, el surgimiento del estado de ánimo social que hizo posible el catastrófico
escenario político actual.
Con este fin, permítaseme iniciar ilustrando mediante dos escenas que
transcurren en el mismo lugar, aunque mediadas por un lapso de aproximadamente
un año. Yuxtapuestas, parecen carecer de sentido.
La primera escena tiene lugar en marzo de 2018, en un campo experimental
administrado por el INTA en la provincia de Jujuy. El evento se celebra en el marco
del Programa de Fortalecimiento de la Quinua en el NOA, y tiene como fin inaugurar
una Planta Piloto de Valor Agregado de Quinua y Cultivos Andinos. En el evento están
presentes directivos de INTA, del Ministerio de Agroindustria de la Nación, y de
distintos estamentos del gobierno provincial, incluyendo al mismísimo gobernador,
quien durante su exposición sostiene que, mediante inversiones como ésta, “vamos
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
4
a mejorar la producción, junto con el precio y la calidad de vida de nuestros
productores y, en consecuencia, su productividad.1
Paso a la segunda escena. En abril de 2019, en el salón de actos localizado en
el mismo campo experimental, se está celebrando un taller para dar inauguración a
otro proyecto de trabajo vinculado a cultivos andinos en la Quebrada de Humahuaca.
En la comisión de trabajo en la que me toca participar, algunos de los integrantes
manifiestan su inquietud ante la impresión de que, con una recurrencia alarmante, las
inversiones en desarrollo rural no se condicen con los resultados obtenidos. Uno de
los docentes presentes ilustra el asunto precisamente con el caso que aquí estudio,
el Programa de Fortalecimiento de la Quinua en el NOA: se lamenta de que, a pesar
de tanta inversión en bancos de semillas y agregado de valor, la producción de quinua
en la provincia hoy se encuentre a la baja.
¿Cómo es posible que, con sólo un o de diferencia, la misma obra de inversión
y de interés económico estratégico exprese primero un potencial esperanzador y
luego un fracaso?
Marco metodológico y conceptual
Existe una vasta bibliografía antropológica acerca de las inquietudes, a esta altura
clásicas, que los programas de promoción rural reavivan ante episodios como el
mencionado: ¿por qué fracasan los programas de intervención en desarrollo rural?
(Long y Long, 1992; Olivier de Sardan, 2001) ¿Cómo es que se siguen recreando
instancias concretas de interfaz (Long, 1989), disputa (Long y Long, 1992), o fricción
1 https://agroempresario.com/publicacion/1317/en-jujuy-el-agregado-de-valor-en-quinua-esta-en-
marcha/?cat=268
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
5
(Tsing, 2005), entre las políticas de desarrollo rural y sus sujetos destinatarios (Isla y
Colmegna, 2005; Nussbaumer y Cowan Ros, 2011), cuando aquellas han demostrado
recurrentemente sucesiones de acciones predestinadas a fracasar? (Escobar, 1996;
Ferguson, 1997; Goldman, 2005).
Me interesa aquí avanzar en identificar y analizar determinados mecanismos que,
fuertemente instalados como preceptos del quehacer técnico, constituyen un campo
de sentidos comunes que antecede a las intervenciones institucionales sobre
determinada realidad social objetivo, condicionando de este modo las herramientas
inconscientes y reflejas que se aplican para aprehender dicha realidad. En particular,
me centraré en lo que ocurrió, precisamente, en torno a las intervenciones técnicas
vinculadas a la promoción de la quinua en las regiones andinas de la provincia de
Jujuy.
A lo largo del artículo analizaré cómo, en el transcurso de una política pública
destinada específicamente a sectores rurales subalternos, los mecanismos
instituidos, es decir los habitus del campo técnico-burocrático encargado de activar
esta política, establecieron sus propios límites de legibilidad (Scott, 1998), esto es,
sus propios límites para interpretar a (e interactuar con) su público destinatario. Este
mecanismo es el que, en los ámbitos de la psicología y también del management
empresarial, se ha popularizado como “efecto de paradigma”: la idea de que el
paradigma de partida es tan fuerte e inconsciente, que aplicaremos las herramientas
que nos brinda para interpretar la realidad, aún cuando al hacerlo nos topemos con
resultados desconcertantes. Uno de estos efectos de paradigma que manifiesta una
fuerza gravitante sobre las acciones técnicas a terreno, se vincula con los dispositivos
para la cuantificación de un sector social quiénes son, dónde están y de su
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
6
potencial productivo en este caso, cuánto grano se produce y cuánto se podría llegar
a producir.
Me detendré en el análisis del Programa de Fortalecimiento de la Quinua en
tanto programa tecnológico tal como lo entiende Latour (1998). Dado el hecho de que
un programa de este tipo tiene la intención de hacer trabajar conjuntamente a
organismos ejecutores de políticas, por un lado organismos públicos y privados ,
y a sujetos destinatarios de dichas políticas por otro, convergen en un mismo espacio
experiencias subjetivas que responden a discursos públicos, explícitos y
hegemónicos, con otras subjetividades subalternas, frecuentemente no verbalizadas
o no manifestadas públicamente. En este artículo, me centraré en las primeras: es
decir, en las expectativas e interpretaciones que dieron forma a las acciones y
discursos institucionales. Para ello, implementael extrañamiento etnográfico la
metodología con la que tengo familiaridad debido a mi disciplina de proveniencia2–,
sobre los documentos escritos (Muzzopappa y Villalta, 2011; Rockwell 2009) públicos
(publicaciones, gacetillas de prensa, minutas) y operativos (actas de reuniones,
informes cnicos), producidos en el transcurso de estos espacios interinstitucionales,
2 El extrañamiento refiere a uno de los dos movimientos epistemológicos privilegiados por la etnografía,
dado que, desde este abordaje, los datos no son “recolectados” sino que emergen como producto de
interacciones sociales entre investigador/a y el campo social de análisis (Achilli 2005). De manera que,
sin integrar las dinámicas sociales bajo análisis– y sin, por eso mismo, co-construirlas aunque sea
parcialmente el/la investigador/a no logra acceder a la comprensión de las tramas sociales que
pretende conocer (Guber, 2004). Pero asimismo, sin tomar distancia analítica de estas mismas
dinámicas – sin ejercer el extrañamiento –, no puede abordarlas como objeto de reflexión conceptual.
Entonces la observación participante propone tanto una fusión como una segregación de horizontes
de conocimiento (Da Matta, 2007; Lins Ribeiro, 2007), en un doble movimiento de aproximación a y
distanciamiento de los fenómenos sociales a comprender.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
7
en el marco de acciones técnicas en las que yo mismo ejercí como parte de ese
cuerpo técnico profesional. Considero que un esfuerzo de objetivación auto-analítica
de estos mecanismos (Hayano, 1979; Maréchal, 2010) resulta útil para arrojar nueva
luz en torno a los umbrales de éxito y fracaso que los propios programas
institucionales de políticas en desarrollo rural se imponen.
Cabe aclarar mi vinculación con el campo empírico bajo análisis. Hasta el año
2016, yo ejercí como técnico de terreno para un organismo que actualmente ha sido
disuelto: la entonces Subsecretaría de Agricultura Familiar, dependiente del Ministerio
de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Desde el año 2014 me toejercer
como uno de los miembros del equipo técnico de Quebrada de Humahuaca,
acompañando la consolidación de uno de los dos espacios territoriales que asumieron
la representación de los intereses y puntos de vista de los agricultores de la provincia
de Jujuy ante el Programa de Fortalecimiento de la Quinua en el NOA: las Mesas
Quinueras de Puna y de Quebrada, siendo ésta última la que me tocó acompañar. La
Mesa Quinuera de la Quebrada de Humahuaca fue activamente conformada por un
número fluctuante de familias productoras provenientes de 17 comunidades
aborígenes diferentes de los departamentos de Tumbaya y Humahuaca (ver mapa
anexo), abarcando y representando de este modo prácticamente la totalidad de la
producción de este cultivo en la región de la Quebrada de Humahuaca.
Posteriormente, a partir del año 2016 y del inicio de mi beca doctoral en antropología,
mi cambio de rol fue explicitado y renegociado con este campo social, bajo una
modalidad de trabajo reciprocitario sobre cuyos efectos heurísticos ya he reflexionado
en otra oportunidad (Cladera, 2022).
El detalle total de los 30 documentos analizados en este artículo que fueran
producidos entre agosto de 2014 y marzo de 2018 se adjunta en la Tabla Anexa N°1
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
8
al final del artículo. Procuraré reconocer las expectativas, formas de intervención, y
criterios y parámetros para medir y dar cuenta de su propio éxito o fracaso,
expresados en esta documentación. Me centraré en identificar aquellas categorías
que actúan como ideas ordenadoras del paradigma de intervención institucional, para
problematizarlas en términos de cómo enmarcan los horizontes de inteligibilidad
agronómica.
Reconstruyendo los recorridos de una política pública: el
Programa de Fortalecimiento de la Quinua en el Noroeste
Argentino.
El Programa de Fortalecimiento de la Quinua en el NOA constituyó un intento por
unificar esfuerzos provenientes de distintos organismos públicos y privados
vinculados al desarrollo rural, con la intención de consolidar la producción de quinua
en tanto estrategia central para la soberanía alimentaria con agregado de valor en
manos de las comunidades rurales campesino-indígenas de la regiones andinas
semiáridas del noroeste argentino (Fundación Nueva Gestión, 2015: 77; Pereyra y
Rivero, 2015: 2). Su expresión organizativa más acabada fue el Complejo Quinua
Jujuy, una mesa de trabajo dedicada particularmente a esta provincia (Roisinblit et.
al., 2015), que tuvo existencia entre los años 2014 y 2018. Según el cálculo de sus
propios actores institucionales, el Programa de Fortalecimiento de la Quinua en el
NOA llegó a contar con un número de 442 productoras/es participantes entre las cinco
provincias andinas involucradas, es decir, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja y
Tucumán (Pereyra y Rivero, 2015). La provincia de Jujuy aportaba el 41% de ese
número, siendo por mucho la provincia con mayor cantidad de productoras/es de
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
9
quinua, concentrados en la región Puna (departamento de Yavi) y en la región
Quebrada (departamentos de Humahuaca y Tumbaya) (Golsberg et.al., 2010;
Pereyra y Rivero, 2015)3 .
Mapa N°1: detalle de las parcelas agrícolas familiares que integraron el
Complejo Quinua Jujuy.
Fuente: elaboración propia del autor.
3 Una mención aparte merece la Cooperativa CADECAL, que participó del taller inaugural pero luego
no volvió a integrar el Complejo. Se trata de una cooperativa especializada en quinua, cuyos 22 socios
se localizan en Cusi Cusi, Mina Pirquitas, Coranzuy Rinconada, es decir, en algunas de las zonas
más remotas de la puna jujeña (ver el mapa adjunto). La modalidad de trabajo de esta cooperativa,
inspirada en el mismo marco metodológico hasta aquí mencionado, transitó sin embargo un derrotero
propio, independiente del Complejo Quinua Jujuy, cuyas acciones territoriales se centraron en los sitios
mencionados en este capítulo. Las razones para este derrotero independiente merecerían un estudio
aparte. Sin embargo, resulta inocultable y necesario poner de relieve que las distancias geográficas
constituyen en este caso una limitante palpable para la integración de localidades remotas a las
propuestas tecnológicas.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
10
Las primeras acciones del Programa deben ser retrotraídas al año 2008, año de
contacto inicial con experiencias similares que estaban teniendo lugar en el altiplano
boliviano. Cabe aclarar que entre 2005 y 2013, las exportaciones de quinua de Perú
y Bolivia, los dos principales países productores, se multiplicaron por siete, y el precio
global de la quinua se disparó un 600% (McDonnel, 2018; Winkel, 2013).
Entusiasmadas por este boom global del mercado de la quinua que no mostraba en
ese momento signos de detenerse (Bazile, Bertero y Nieto 2014; Bazile, Jacobsen y
Verniau 2016; Laguna 2011), diferentes organismos blicos y privados en territorio
argentino – Fundación Nueva Gestión; el INTA; la Facultad de Agrarias de UNJu; la
Subsecretaría de Agricultura Familiar del MAGyP; el Ministerio de Producción de la
provincia comenzaron a confluir en un mismo objetivo central: consolidar el
protagonismo de la quinua en los sistemas agrícolas familiares de las regiones
andinas, tradicionales custodias de este patrimonio agrícola, creando de hecho lo que
posteriormente daría lugar al Complejo Quinua Jujuy .
El medio para lograrlo consistía en resolver problemas para que el producto
llegue al mercado en las mejores condiciones de calidad y precio” (Fundación Nueva
Gestión, 2015: 62). Durante estos primeros años, las acciones institucionales
priorizaron intervenir sobre las condiciones agronómicas para alcanzar el rendimiento
óptimo del cultivo en la región. Estas condiciones descansaban sobre en una serie de
parámetros agronométricos que estaban siendo establecidos en los Campos
Experimentales de INTA que respondían a las características ecológicas buscadas:
en Miraflores, Abra Pampa, en la región Puna; y en Hornillos, Maimará, en la región
Quebrada. Algunos de estos parámetros de siembra adecuada identificados
consistían en la distancia entre surcos, la cnica de riego, la técnica para depositar
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
11
la semilla, y las fechas para realizar la tarea. Bajo esos parámetros, el rendimiento
esperable para la región podía establecerse entre 2000 y 4000 Kg por hectárea
sembrada (Agüero; Acreche y Aguiar 2015; Aracena, 2015).
Para lograr consolidar estas premisas agronómicas entre las productoras/es de
quinua, el Programa de Fortalecimiento de la Quinua asumía que sería necesario
superar ciertos valores que generan resistencia a las actitudes que debemos tener
en la intervención en los mercados [a fin de] compatibilizar estos valores con la
necesidad de ser competitivo y estratégico en la inserción a los mercados(Fundación
Nueva Gestión, 2015: 62; el resaltado es del autor). La adquisición de estos valores
y aprendizajes se manifestaría en criterios tales como el ordenamiento de las
siembras, o la segregación adecuada de las distintas variedades de semillas
(Fundación Nueva Gestión, 2015: 92), y sería recompensado mediante inversiones
prediales de parte de las instituciones acompañantes (Fundación Nueva Gestión,
2015: 97); la falta de compromiso excluiría a los productores desprolijos o incumplidos
de estos premios.
En base a estos lineamientos estratégicos y a esta propuesta metodológica,
diversos organismos incluyendo Fundación Nueva Gestión, el INTA y el Programa
Social Agropecuario realizaron en agosto de 2009 en la ciudad de La Quiaca, el
primer seminario-taller para la promoción del cultivo de quinua en la región, con la
asistencia técnica de FAUTAPO, una ONG de Bolivia
(http://www.fundacionautapo.org ). Esta experiencia incluyó una siembra piloto con 20
familias productoras del departamento de Yavi, en la puna jujeña.
Cabe aquí señalar que este tipo de talleres inaugurales establece improntas que,
al igual que los mitos de origen, fundan las bases interpretativas sobre las que se
erige a partir de ahí el sentido común técnico-burocrático en torno a las intervenciones
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
12
requeridas. En tres documentos distintos (Fundación Nueva Gestión, 2015; Golsberg
et.al, 2010; Pereyra y Rivero, 2015) se identificaron las debilidades estructurales que
esta experiencia puso de manifiesto para lograr el esperado “salto de escala” en la
producción, y que en la experiencia boliviana parecían estar resueltos. Una de estas
debilidades consistía en que el área sembrada en el marco de la experiencia piloto
no garantizaba volúmenes competitivos de producción, por lo que urgía expandir la
propuesta tecnológica a nuevos territorios. Otra debilidad consistía en la ausencia de
canales de comercialización adecuados para colocar el grano obtenido a un precio
que mantuviera el interés de los productores. Una tercera debilidad consistía en la
escasez de semilla por la falta de abastecedores locales de grano (Golsberg et.al.,
2010: 6); obligando en el caso piloto a comprar semilla en Bolivia. Finalmente, también
quedó consolidado a partir de este momento un cuarto objetivo para superar la escala
de producción de autoabastecimiento: la necesidad de mecanizar las “tareas de
poscosecha” (la separación de la panoja y el grano y la extracción de la saponina)
que, en territorio argentino, continuaban practicándose de manera manual (Pereyra y
Rivero, 2015), implicando mucho tiempo de trabajo para volúmenes de grano
extremadamente pequeños (Golsberg et.al. 2010).
Para abordar estos cuatro problemas comenzaron a tomar forma distintas
acciones que veremos a continuación.
La expansión territorial de la propuesta tecnológica se abordó, por empezar,
mediante el reclutamiento de los equipos técnicos de la entonces denominada
Subsecretaría de Agricultura Familiar (SsAF) como gestores locales a partir del año
2013 (Fundación Nueva Gestión, 2015). Tres equipos cnicos 6centraron sus
propuestas en procesos formativos en quinua: los equipos de Puna Norte
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
13
(departamento de Yavi), Puna Sur (departamento de Cochinoca), y Quebrada
(departamento de Humahuaca).
Al siguiente año 2014, la aparición de una línea de financiación específica fomentó
la gestación del Complejo Quinua Jujuy, un espacio de trabajo
[…] que reúne a los diferentes actores públicos y privados que trabajan en la
temática, con el objetivo de definir un Plan estratégico para el desarrollo de la
producción de quinua en Jujuy, de modo interinstitucional y participativo. (Roisinblit
et. al., 2015)
Con la intención de promover acciones
No ya a nivel individual, sino [como] un esfuerzo en bloque para realizar un plan
estratégico para el fortalecimiento de la producción en quebrada y puna jujeña.
(Pereyra y Rivero, 2015: 9).
Este espacio de articulación constituyó la oportunidad para ejecutar una modalidad
específica de fondos disponibles en aquel momento: la Iniciativa de Desarrollo de
Clústers (IDC) del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP), que fue
ejecutado por la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) del Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca. Esta cartera para el desarrollo de clúster enclaves territoriales
especializados en determinada cadena de producción agroindustrial – ofrecía montos
grandes para la consolidación de estos polos mediante el reintegro de gastos a firmas
privadas y públicas. Mientras que en otros distritos del territorio nacional la cartera
apuntaba a perfiles productivos más cómodos con este tipo de narrativa, los
organismos que se sumaron al clúster en Jujuy se orientaban explícitamente a un
público destinatario diferente, compuesto por “pequeños productores familiares”
(Roisinblit et.al. 2015: 2; 3; Pereyra y Rivero, 2015: 3). Su objetivo consistió en la:
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
14
Formulación de un Plan de Mejora Competitiva a la medida de esta actividad en
el territorio. Durante el mismo, se definirán procesos y proyectos que apunten a
mejorar la puesta en valor de la quinua generando dinámicas que promuevan el
desarrollo de la producción en general. (Pereyra y Rivero, 2015: 3)
El clúster adquirió el nombre de Complejo Quinua Jujuy, y quedó así formalmente
inaugurado el 15 de agosto de 2014, por medio de la realización de un Foro de
Lanzamiento en las instalaciones del IPAF NOA en Hornillos, Jujuy . En ese primer
momento, contó con la participación de varios organismos de escala nacional
(Estación Experimental Abra Pampa de INTA; Instituto IPAF NOA de INTA; MinCyT;
Facultad de Ciencias Agrarias de UNJu; Subecretaría de Agricultura Familiar – SsAF
de MAGyP); organismos provinciales (Ministerio de Educación de la Provincia de
Jujuy; Secretaría de Economía Popular del Ministerio de Producción provincial);
gobiernos municipales (Tumbaya, Humahuaca, La Quiaca, Abra Pampa); organismos
privados (Fundación Nueva Gestión); Cooperativas y microempresas (Cooperativa
Agrícola de Comunidades Alto Andina Ltda. CADECAL–, Cooperativa Agrícola
ProSol, Cooperativa Comercializadora Los Tatitos); y agencias de financiación del
desarrollo (el ya mencionado programa financiador, IDC de UCAR).
En cualquier caso, a medida que se avanzó en el diseño del Plan de Mejora
Competitiva, adquirió forma el conjunto mínimo de instituciones que comenzarían a
formalizar la existencia del Complejo: el 29 de enero de 2016 se conformó una
Asociación Ad Hoc […] con el fin de gestionar la realización de acciones emergentes
del Plan de Mejora Competitiva (PMC) del Clúster “Complejo Quinua de Jujuy
(Convenio Marco de Cooperación Institucional – Complejo Quinua Jujuy 2018).
Pasado el taller de inauguración del espacio interinstitucional, mantuvieron
continuidad y presencia en él cuatro organismos: la Fundación Nueva Gestión, la
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
15
Facultad de Ciencias Agrarias de UNJu; el IPAF NOA de INTA; y la Subsecretaría de
Agricultura Familiar SsAF del entonces MAGyP (Roisinblit et.al. 2015). Los
municipios mantuvieron una presencia más intermitente. En el marco de la línea de
financiación IDC de UCAR , el Complejo Quinua formuló cinco proyectos por un monto
de $5.600.000, de los que fueron ejecutados cuatro, sumando el 75% de lo aprobado,
entre marzo de 2016 y marzo de 2017 (Informe Cierre Complejo Clúster Quinua Jujuy,
2017). La modalidad de financiación funcionaba por medio de reintegro,
condicionando por lo tanto a los organismos a destinar el 100% de fondos propios en
un primer momento, para poder recuperarlos una vez rendidos. Cada una de los
cuatro organismos mencionados asumió el compromiso de ejecutar un proyecto (dos,
en el caso de la universidad), sumando un total de cinco proyectos ejes (Informe
Cierre Complejo Clúster Quinua Jujuy, 2017), según el siguiente criterio:
- La Fundación Nueva Gestión asumió un proyecto centrado en consolidar la
institucionalidad del Complejo Quinua: el llamado “Proyecto I Fortalecimiento
institucional del Complejo Quinua de Jujuy”.
- La Facultad de Ciencias Agrarias de UNJu asumió la ejecución de dos proyectos:
uno centrado en la valorización de conocimientos agroecológicos en los predios
agrícolas familiares (el llamado “Proyecto II Manejo agroecológico en Quebrada y
Puna jujeña”); el otro centrado en la consolidación de la biodiversidad de cultivos
nativos por medio de acciones ex situ (el “Proyecto III Conservación y uso
sustentable de quinua”).
- El IPAF NOA de INTA asumió un proyecto orientado al mejoramiento de
infraestructura para el tratamiento poscosecha de la quinua, por medio de maquinaria
entregada a las organizaciones de productores agrícolas, así como de maquinaria de
mayor complejidad instalada en una planta de agregado de valor: el “Proyecto IV
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
16
Infraestructura productiva para Agregado de Valor de la quinua y otros granos
andinos”.
- La SsAF asum el compromiso de ejecutar un proyecto para consolidar los
canales de comercialización de la quinua que se fuera a obtener por medio de los
otros proyectos: el llamado “Proyecto V Apoyo a la comercialización de la quinua de
Quebrada y Puna”.
Es decir que, en el marco del Complejo Quinua de Jujuy, cada organismo fue
formulando su respectivo proyecto, adecuándolo a la imagen que tenía de su propia
especificidad o fortaleza temática, dentro del repertorio de debilidades que desde
2009 se habían identificado como aquellas que dificultaban la expansión de la quinua
entre los agricultores familiares del noroeste argentino. Así, de la expansión o
consolidación territorial del programa se encargó fundamentalmente Nueva Gestión,
conductora protagónica de la propuesta, a través del Proyecto I. La ausencia de
canales de comercialización fue una tarea asumida, con dificultades, por el Proyecto
V de SsAF. La problemática de la disponibilidad de semilla fue abordada por el
proyecto III de FCA UNJu, en conjunto con otra acción institucional denominada
“Proyecto ITI”. Y los problemas de poscosecha fueron encarados mediante diversos
proyectos de INTA, entre ellos, el Proyecto VI del Complejo.
La escasa disponibilidad de semilla de quinua en territorio argentino fue
visualizada, como mencionáramos, a partir de la experiencia piloto de Yavi. Esta
dificultad se resolvió al principio importando semilla desde Bolivia (quinua Real) y
expandiendo los pooles disponibles en los campos experimentales de INTA de semilla
de origen peruano (quinua Cica): lo que arriesgaba la erosión de la genética nativa
(Costa Tártata et.al. 2013: 25). Para evitar este inconveniente, a partir de entonces,
los esfuerzos apuntaron a fortalecer los recursos genéticos nativos mediante dos tipos
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
17
de acciones institucionales: acciones in situ (conservación genética en el lugar de
origen de las semillas) y ex situ (conservación y mejoramiento del material genético
nativo, fuera de su lugar de origen). El Proyecto III ya mencionado abordó la estrategia
ex situ, mediante la creación de un laboratorio para estudiar, identificar y mejorar el
material genético disponible, localizado en el Campo Experimental con que cuenta la
FCA-UNJu en Severino, cerca de la ciudad de El Carmen. La estrategia in situ fue
desarrollada por un Proyecto denominado “Iniciativa de Transferencias de Innovación”
(coloquialmente llamado Proyecto ITI), que procuró resolver “la escasa disponibilidad
de semilla en cantidad y calidad” mediante la selección participativa de “semillas
locales adaptadas a las necesidades y condicionamientos de las comunidades
andinas de la región.” (Golsberg, 2015: 2) . El proyecto ITI fue financiado por PROSAP
y ejecutado entre los años 2014 a 2016 por una Asociación conformada por la
Dirección de Desarrollo Agrícola y Forestal del Ministerio de la Producción de la
provincia de Jujuy, IPAF NOA y EEA Abra Pampa de INTA; Fundación Nueva Gestión
y la Comunidad Aborigen de Rodero (Humahuaca, Jujuy). Para esta experiencia, se
sembró en cinco sitios del NOA un jardín de poblaciones, con los materiales
disponibles en el lugar”. (op.cit.: 3) Estos sitios de selección experimental fueron Yavi,
Hornillos y Rodero en la provincia de Jujuy; Seclantás, en la provincia de Salta; y
Belén, en la provincia de Catamarca. El objetivo de este proyecto consistió en:
Promover la creación de una Red de pequeños productores y técnicos de la región
NOA con capacidades en producción de semilla; capacitar y entrenar a pequeños
productores y técnicos en el manejo agronómico, fases del cultivo, cosecha, post-
cosecha y producción de semillas; [e] iniciar un proceso de mejoramiento participativo
de los materiales de quinua, gestionadas por productores locales con enfoque
agroecológico. (UCAR, s/f, http://visorcompetitividad.ucar.gov.ar/complejo-quinua-
jujuy/).
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
18
Por último, respecto del desarrollo de soluciones para los problemas de poscosecha,
hubo diversos proyectos – entre ellos el Proyecto IV – llevados a cabo, sobre todo por
el IPAF NOA de INTA, con el fin de poner a disposición de las familias agricultoras las
herramientas necesarias para lograr el salto de escala al que apuntaba el Complejo
Quinua. Las dificultades técnicas a sortear eran dos. Una de ellas consistía en poder
sustraer la saponina – un subproducto con potenciales industriales – del grano, para
volverlo comestible. Esta dificultad resuelta en los sistemas agrícolas familiares
mediante el lavado del grano con sucesivas “aguas” quedó, en el marco de las
acciones del Complejo Quinua, para una segunda fase de intervención. La dificultad
técnica identificada como la prioritaria a resolver consistía en lograr una separación
eficiente y ágil entre el grano y el afrechillo que lo envuelve y lo fija a las panojas. La
técnica tradicional para hacerlo consiste en dos tareas denominadas “trilla” (el frotado
manual de las panojas para desmenuzar todo lo posible el afrechillo que envuelve los
granos) y “venteo” (la separación de ambas fases por acción del viento). El venteo es
por supuesto una técnica muy lenta; pero además, se dificulta porque, a diferencia de
otros granos con los que se practica la misma técnica como el trigo y la cebada, en la
quinua las diferencias de peso y volumen entre el grano y el descarte son tan sutiles,
que la limpieza por acción de la brisa resulta incompleta y requiere por lo menos la
repetición del proceso. Consecuentemente, la obtención de volúmenes
comercializables de quinua dependía, para los lineamientos del programa
tecnológico, de disminuir los tiempos y la energía destinados a la trilla y venteo
(Fundación Nueva Gestión, 2015).
Las experiencias de INTA en Oruro fueron la primera oportunidad de contacto,
aproximación y manipulación de los dispositivos de poscosecha que se empleaban
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
19
en ese momento en el altiplano boliviano, en su mayoría, máquinas realizadas en
talleres familiares en Oruro y Challapata (Golsberg et.al. 2010). A raíz de esto:
En el año 2010 el INTA IPAF NOA importó maquinaria de poscosecha de Bolivia
para su evaluación y adaptación con el fin de acercar una solución a los
productores. A partir de los ensayos realizados en las campañas 2011-2012, se
tomó la decisión de avanzar en un desarrollo propio que contemple mejoras sobre
los problemas operativos, físicos, ergonómicos y de prestaciones observados en
la maquinaria importada. El proceso de diseño y desarrollo hasta obtener un
producto comercializable se extendió por prácticamente 4 años, desde fines de
2012 hasta mediados de 2015. (Informe de avance: Anteproyecto de Investigación
“Validación de tecnología para la Poscosecha de Quinua” 2016).
Estas tareas se pudieron hacer, primero, por medio de un proyecto ejecutado por
Fundación Nueva Gestión, financiado por el Programa Norte Grande y titulado
“Desarrollo asociativo de prototipo de maquinaria para poscosecha de quinua.
Industria y tecnología agropecuaria en las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca”.
Asimismo, el diseño y puesta a prueba de los nuevos equipos desarrollados se pudo
hacer por medio de fondos propios de INTA, a través del llamado Proyecto específico
“Tecnologías Apropiadas para la producción primaria de la agricultura familiar”
(Golsberg et.al. 2010).
A partir de la familiarización con la tecnología boliviana, entre el personal de los
organismos técnicos se consolidaron varias ideas sobre las prestaciones de los
equipamientos a desarrollar:
Debía ser simple, de fácil operatividad, y debía preverse que el mantenimiento
pudiera ser realizado por los propios productores a bajo costo y con poca
dependencia de insumos externos. Debía poderla operar el menor número de
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
20
personas posible. […] Debía ser fácil de trasladar de un campo a otro ya cada
máquina debía ser compartida por productores distribuidos en un radio menor a los
10 km. (Fundación Nueva Gestión, 2015: 83)
Con este fin avanzó una propuesta para subdividir las tareas de postcosecha en
diferentes máquinas, tal como se realizaba en Bolivia: una máquina para la trilla, otra
para la clasificación del grano mediante tamizado mecánico por vibración. En segundo
lugar, la necesidad de repensar las dimensiones y la maleabilidad de las máquinas
para permitir un traslado cil y ágil, a diferencia de la trilladora boliviana, diseñada
para ser operada en un único sitio.
Las dos máquinas que conformarían entonces el sistema de poscosecha
comenzaron a ser desarrolladas y testeadas sucesivamente, por lo que los módulos
de trilla por un lado y de clasificación por otro, fueron diseñados y estuvieron en
condiciones para su puesta a prueba, uso y comercialización, en momentos
diferentes. El primer prototipo de la trilladora fue testeado a campo en mayo de 2014
en la comunidad de Uquía. El prototipo de clasificadora fue testeado a campo por
primera vez en mayo de 2016, en la localidad de Ocumazo. En el desarrollo de las
pruebas, se puso en evidencia que las máquinas permitían reducir el tiempo de
trabajo de trilla en un 90% y ofrecían un mayor rendimiento que otras máquinas,
llegando a los 250 kg/hora (Fundación Nueva Gestión, 2015: 85). Por otro lado, este
mismo año 2017, el INTA aprobó la entrega de ocho módulos de poscosecha a la
Mesa Quinuera de Quebrada y Puna en el marco del arriba mencionado proyecto ITI
de PROSAP. Estas máquinas quedaron distribuidas a razón de seis máquinas para
Puna y dos para la Quebrada – una para el departamento de Tumbaya y una para el
de Humahuaca –, aunque las máquinas de la región Quebrada recién serían
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
21
efectivamente cedidas en marzo de 2019: la primera bajo el manejo municipal, y la
segunda bajo manejo del Grupo Los Quinueros de la Quebrada.
De modo que, durante el accionar del Complejo Quinua Jujuy, cada organismo
consolidó un perfil de acción específico. Nueva Gestión consolidó su rol de articulador
interinstitucional; la FCA-UNJu consolidó su perfil agroecológico y en la búsqueda de
mecanismos para evitar o suplir el uso de agroquímicos; y el IPAF NOA-INTA
consolidó su orientación a la puesta a punto tecnológica del grano para su venta. Por
último, la SsAF asumió las tareas vinculadas a los canales de comercialización del
grano; pero su propia debilidad institucional y financiera le impidió ejercer esta
función.
A pesar de la predisposición a formalizar una asociación civil que El Convenio
Marco de Cooperación Institucional del Complejo Quinua Jujuy manifestaba en enero
de 2018, lo cierto es que el Complejo fue quedando paulatinamente discontinuado en
los hechos, a medida que concluían los proyectos que le dieron origen. Las
inauguraciones o productos palpables más prominentes que emergieron del Complejo
Quinua fueron el Centro de Innovación y Transferencias de Tecnologías
Agroecológicas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu, localizado en el
campo experimental de Severino, el 21 de junio de 2017 , y la Planta Piloto de Valor
Agregado de Quinua y Cultivos Andinos en la localidad de Hornillos, en el predio del
IPAF NOA de INTA, el a 27 de marzo de 2018, y que dio inicio a la escena
presentada al comienzo de este artículo.
Un ejercicio de extrañamiento y una observación sobre el
corpus documental.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
22
En el transcurso del período analizado hasta aquí, entre el 2009 y el 2018, he
identificado un total de 18 proyectos que responden a los lineamientos del Programa
de fortalecimiento (ver Gráfico Anexo 2), entendidos en tres aspectos: un objetivo más
o menos homogéneo (la mejora de la calidad de vida de las/los agricultores
familiares), una línea de acción bastante circunscripta (la promoción y consolidación
del cultivo de quinua), y un sujeto destinatario de intervención también circunscripto
(las familias integrantes de comunidades andinas de Jujuy). El proyecto constituye
así la modalidad convencionalizada y naturalizada de enmarcar las acciones de
instituciones y organizaciones civiles en criterios legibles, legitimables y mensurables.
Constituye el producto final y la vía de conducción de acciones futuras que dan vida
material al trabajo político (Gaztañaga, 2010). Al definir qué se va a hacer, quiénes lo
van a hacer, esperando qué resultados, y qué recursos son necesarios para llevar
adelante las acciones, el proyecto se convierte así en la materialización de la
abstracción burocrática en términos inteligibles de organización de las acciones hacia
la persecución de fines. Podemos estimar que el monto de inversiones y gastos
realizados en relación a este universo de proyectos asciende a no menos de veinte
millones de pesos.
A continuación, me detendré en un “efecto de paradigma” que impacta, de
manera inintencionada e invisible, en los propios resultados obtenidos por estas
intervenciones institucionales.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
23
Tabla N°2: detalle de los proyectos vinculados a la promoción de los cultivos
andinos en la provincia de Jujuy, durante el período de actividad del Programa
de Fortalecimiento de la Quinua en Jujuy.
Fuente: elaboración propia.
NOMBRE DEL PROYECTO
(sólo aquellos ejecutados
en Jujuy)
FINANCIÓ EJECU OBJETIVO
EQUIPO
TÉCNICO
EN
TERRENO
DESTINATA-
RIOS (en
Jujuy)
2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
“Conservación in situ de
cultivos andinos en la
Humahuaca
PNUD GEF FundAndes
valorización
grastronómica
y semilleros
comunitarios
FCA UNJu
Fca,
Tumbaya
Grande
(principal-
mente)
X X
“Fortalecimiento de
integración territorial
argentino-boliviana
Fund.
AUTAPO
Fund. Nueva
Gestión
parcelas
piloto en
quinua
ProHuerta La
Quiaca
familias
experimen-
tadoras
(Dto. Yavi)
X X
“Producción de quinua
orgánica en el dto. Yavi” PNUD GEF Fund. Nueva
Gestión
promoción
tecnológica
ProHuerta La
Quiaca
familias
experimen-
tadoras
(Dto. Yavi)
X X X
“Fortalecimiento del
agroecosistema de
quinua en Jujuy”
PRODERN
OA (FIDA)
Fund. Nueva
Gestión
formación
técnica
equipos
técnicos X X
“Producción semilla por
pequeños productores
del NOA
UCAR ITI AER
Humahuaca Prod.semilla
Cambio
Rural – AER
Humahuaca
INTA
Comunidad
Aborigen
Rodero (Dto.
Humahuaca)
X X X
Proyecto ProQuinoa AECID CADECAL
Instalar una
planta Valor
Agregado en
cultivos
andinos
ADESO
Cusi Cusi
(Dto. Santa
Catalina)
X X X X
“Rescate y
revalorización de la
producción de quinua
orgánica en la Quebrada
de Humahuaca
PRODERI
UCAR
Fund. Mallku
Andina
infraestructura
predial y
máquinas
SsaF
Humahuaca
40 flias., 14
comuni-
dades (Dto.
Humahuaca)
X X X X X
“Desarrollo asociativo de
prototipo de maquinuaria
poscosecha...
Progr.
Norte
Grande
Ministerio
Economía
Fund. Nueva
Gestión
desarrollo
maquinaria de
poscosecha
INTA IPAF
NOA
PyME
Metalmecá-
nica Flama
srl. (Palpalá)
X
“Promoción del
complejo productivo
quinua en Argentina
Fund.
Argentina
Fund. Nueva
Gestión
promover un
cluster en
quinua
Fund. Nva.
Gestión
comuni-
dades del
Dto. Yavi
(principal-
mente)
X X
Tecnologías Apropiadas
para la producción
primaria de la
agricultura familiar
INTA INTA
desarrollo
maquinaria de
poscosecha
INTA IPAF
NOA
PyME
Metalmecá-
nica Flama
srl. (Palpalá)
X X X
Proy.I: Fortalecimiento
Institucional del
Complejo Quinua de
Jujuy
UCAR –
Cluster
Quinua
Fund. Nueva
Gestión
logística de
cluster quinua
Fund. Nva.
Gestión
logística
gral. (Dtos.
Humahuaca,
Tumbaya,
Yavi)
X X X
Proy.II: Manejo
agroecológico en
Quebrada y Puna jujeña
UCAR –
Cluster
Quinua
FCA – UNJu
talleres e
insumos
agroecol.
INTA IPAF
NOA
familias
dtos.
Tumbaya y
Humahuaca
X
Proy.III: Conservación y
uso sustentable de
quinua
UCAR –
Cluster
Quinua
FCA – UNJu
instalación
laborat.
Semillas
FCA UNJu Campo Exp.
Severino X
Proy.IV: Infraestructura
productiva para AV
UCAR –
Cluster
Quinua
IPAF NOA
de INTA
Instalar una
planta Valor
Agregado en
cultivos
andinos
INTA IPAF
NOA
Campo Exp.
Hornillos X
Proy. V: Apoyo a la
comercialización de la
quinua de Q. Y P.
SsAF
MinAgro
Comercializa-
ción
SsAF La
Quiaca
familias y
ferias Dto.
Yavi
(X) (X)
Validación de tecnología
para la Poscosecha de
Quinua
INTA INTA IPAF
NOA
desarrollo
maquinaria
poscosecha
INTA IPAF
NOA X X X
Plan de Promoción de la
quinua en la provincia
de Jujuy
INTA+SsAF
+Fund.
Nueva
Gestión+FC
A-UNJu
consolidar el
seguimiento
técnico de la
producción de
quinua
ProHuerta La
Quiaca –
SsAF La
Quiaca –
SsAF
Humahuaca
Dto.
Humahuaca,
Dto.
Tumbaya y
Dto. Yavi
X X
Mesa Nacional de Valor
Agregado en Cultivos
Andinos
BID INTA +
MinAgro
INTA +
MinAgro
Nación
X X X
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
24
Dado que estos proyectos fueron dirigidos a transformar una realidad social en otra,
debieron para ello establecer sus propios parámetros de evaluación: los “indicadores
de éxito”. Aunque cada proyecto estableció sus propios parámetros de medición, en
las instancias interinstitucionales se activan determinadas categorías que constituyen
una suerte de sentido común del habla técnico-burocrática y que establecen en
términos mensurables el consenso acerca de lo que constituye la realidad presente y
el potencial futuro. Tres categorías convencionalizadas por dicha comunidad de habla
técnico-burocrática emergen para dar visibilidad y medir esta realidad social: 1)
cantidad de productores (o unidades productivas, o establecimientos agrícolas, o
agricultores familiares); 2) superficie implantada; 3) rendimiento. Como consecuencia
de este lenguaje, cada vez que un documento institucional comienza, se ve en la
obligación de poner en valor la importancia actual y potencial de la producción
agropecuaria abordada – en este caso, de la quinua en la región andina de Jujuy –, y
para eso debe hacer uso de la información más reciente disponible.
Pero al pasar en limpio los datos dispersos que fueron obtenidos y empleados en
distintas oportunidades en el transcurso del Programa de Fortalecimiento de la
Quinua, nos encontramos con que las cifras mencionadas no parecen guardar una
coherencia mutua, o por lo menos no parecen responder a un patrón identificable.
Pongamos en concreto la información numérica sobre estas tres variables:
- Durante el año 2013, la realización de talleres diagnóstico integrando las
experiencias agrícolas en quinua que tenían lugar en las regiones andinas de Jujuy,
Salta y Catamarca, permitieron obtener los datos relevados durante el diagnóstico
sobre la producción para la campaña 2012/2013. Para la provincia de Jujuy, los datos
son los siguientes:
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
25
(…) 39 unidades productivas, en su casi totalidad pequeños productores
individuales, con un área cosechada de 25 has, resultando una producción de 42
toneladas, [distribuidos del siguiente modo:] en el Departamento de Yavi existen
un total de 31 productores (1 mediano y el resto pequeños), en un área de 16 has,
que producen 24 toneladas, con rindes promedio de 1,5 ton/ha. Mientras en el
Departamento de Santa Catalina, se han podido identificar 8 productores (de ellos
6 en la localidad de Cusi Cusi) que reúnen 9 has y una producción de 18 toneladas,
con rindes un tanto superiores (2 ton/ha), lo cual es típico de esa zona.
(Diagnóstico del “Proyecto de desarrollo de la quinua natural en el NOA La
Quiaca 14/5/2013)
- Durante el año 2014, el INTA y la Fundación Nueva Gestión realizaron una
encuesta en las regiones de Puna y Quebrada (departamentos de Cochinoca,
Susques, Santa Catalina, Yavi, Humahuaca, Tilcara y Tumbaya) para identificar
numéricamente las características de la producción de quinua en la región NOA.
Estos datos fueron empleados en por lo menos dos oportunidades (Fundación Nueva
Gestión, 2015; Roisinblit et. al., 2015). Allí se identifica un total de 195
establecimientos (75 en la Quebrada y 120 en la Puna) que producían quinua,
empleando para ello una superficie de 58 hectáreas (Fundación Nueva Gestión,
2015).
El 80% de la quinua que se produce en la Puna y el 20% en la Quebrada de
Humahuaca; en superficies variables, en la puna con un promedio de 3833m2 por
establecimiento, con mayores superficies que en la quebrada, con casi 1500m2
por establecimiento. (Roisinblit et. al., 2015).
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
26
Para la campaña agrícola previa (2013), esta encuesta estableció los siguientes
datos: 49 unidades productivas, 38 hectáreas, 84 toneladas de producción total
(Fundación Nueva Gestión, 2015).
- En la página de presentación oficial de UCAR sobre el Complejo Quinua Jujuy
(http://visorcompetitividad.ucar.gov.ar/complejo-quinua-jujuy/ accesado por última vez
el 3/8/19), figura una serie de datos cuya fecha de alta podemos retrotraer al momento
en que el proyecto de aprobación del Complejo fue aprobado, es decir,
aproximadamente hacia comienzos de 2015. Los datos mencionados son los
siguientes: 267 productores; 1000 hectáreas, localizadas en los Departamentos de
Yavi, Santa Catalina; Cochinoca, Rinconada, Susques, Humahuaca, Tilcara y
Tumbaya, provincia de Jujuy.
- En el Plan de Contingencia de 2016, la información que detalla el diagnóstico de
acciones es la siguiente: “Puna: 58 productores; aproximadamente 15 Tn - Quebrada:
66 productores; aproximadamente 3,5 Tn”. (22/4/2016: reunión plenaria de
instituciones)
Y también:
Hay 124 productores de quinua relevados en Puna (58) y Quebrada de
Humahuaca (66) […] Se espera una cosecha de 18 o 19 t en 2016 entre Puna y
Quebrada de Humahuaca. El rendimiento promedio en ambas zonas es de 300
kg/ha: se ha evaluado que estos números pueden llegar a duplicarse o triplicarse
con la aplicación de algunas mejoras en las prácticas culturales principalmente.
(Plan de Promoción de la Quinua 2 6 2016).
A raíz de dicho diagnóstico, el mismo Plan de Promoción propone “alcanzar una meta
de al menos ¼ de hectárea por productor, con un rendimiento promedio de 500
Kg/ha.” (Plan de Promoción de la Quinua 2 6 2016)
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
27
- En el mes de agosto del mismo año 2016 surgen los datos que anticipaban la
campaña agrícola que estaba por comenzar: Identificar productores (actual 78) [...]
78 productores y 12 hectáreas. […] Nos propongamos ¼ hectárea lo pueden hacer.
Equipos de riego para ¼ hectárea mínimo” (reunión técnicos 1 8 2016)
- En una reunión del complejo quinua a fines de ese mismo año:
Por Mesa Quinuera de la Puna [...] cuentan con 7 tn de quinua lavada [...], aparte
tienen 5 tn de 2016 acopiada, trillada y venteada en espera del proceso de
escarificado. Se prevé en la zona otras 5 tn de la campaña 2017-2018. Por parte
de la mesa de la quebrada [...] la venta está muy adelantada y solo les quedan
unos 100kg. (Reunión de la Asociación Ad Hoc –Complejo Quinua de Jujuy. Acta
N° 22, 13/12/2017)
- En la inauguración de la Planta de Valor Agregado de Quinua y Cultivos Andinos
erigida en Hornillos,
El gobernador de Jujuy Gerardo Morales [… mencionó que...] este logro
beneficiará a 200 productores agroecológicos de quinua del norte de la Puna
jujeña y la Quebrada de Humahuaca: “Tenemos un promedio de producción en el
orden de los 800 kilos por hectárea que, si trabajamos bien, podemos llegar a dos
toneladas”, señaló el gobernador. (“En Jujuy el AV de quinua está en marcha”
27/3/2018 INTA informa).
Y respecto al mismo evento, otro medio menciona:
Jujuy esta por el orden de las 230 hectáreas de producción y tenemos un plan
para ampliarlas a 700 hectáreas y seguir creciendo, mejorando la productividad.
Estamos en un promedio de 800 kilos y la idea es llegar a dos toneladas como
objetivo premium”, detalló el Mandatario. (Nueva planta de VA en quinua y cultivos
andinos. 29/3/2018 Jujuy al día)
Pongamos en limpio los datos anteriores.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
28
Tabla N°3. Sistematización y ordenamiento de la información presentada y/o
producida durante el período 2013/2018 sobre la producción de quinua en la
provincia de Jujuy, en referencia a tres variables: número de establecimientos /
productores; superficie implantada; rendimiento / volumen de cosecha.
2013
2017
Cantidad
de producto-
ras/es
39
(todos en
Puna)
195
(120=
Puna
75= Que-
brada)
267 124 78
200
Superficie
25 Ha. 58 Ha. 1000 Ha. 12 Ha. 230 Ha.
Rendi-
miento total
32 Tn. 18,5 Tn.
(15Tn=Puna
3,5Tn=Queb.)
12 Tn.
(Puna)
Rendi-
miento por
superficie
1500 Kg/Ha
a
2000 Kg/Ha
300 Kg/Ha 500
Kg/Ha
800 Kg/Ha
(objetivo:
2000 Kg/Ha)
Fuente Diagnóstico
del “Pro-
yecto de
desarrollo
de la quinua
natural en el
NOA”
“Quinua:
regalo an-
cestral”
(Fund.
Nva. Ges-
tión)
Pág. ofi-
cial de
UCAR
Plan de Promoción de
la Quinua
Reunión
Asocia-
ción Ad
Hoc
Complejo
Quinua
Jujuy
Declaracio-
nes del go-
bernador en
inaugura-
ción de
Planta de
Valor Agre-
Fuente: elaboración propia.
Como se ve, la fluctuación de todos los parámetros es muy marcada y en absoluto
progresiva. En aquellos casos en los que la información consignada responde más a
una construcción narrativa los datos de 2015 y 2018 es de esperarse mayor
libertad interpretativa de los datos citados. Pero, incluso en los casos en que las
fuentes de información resultan trazables y muestran esfuerzos de estandarización y
uniformización de información disponible 2013, 2014, 2016 y 2017 –, se pone
igualmente de manifiesto la enorme flexibilidad de una realidad social que, en
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
29
principio, podemos describir como esquiva a los esfuerzos institucionales para su
mensura y control. Lo que nos lleva en primer lugar a formular la siguiente pregunta:
¿por qué la producción de tantos esfuerzos institucionales y financieros no se refleja
en los parámetros que las propias directrices institucionales establecen como
marcadores de éxito?
El desencuentro entre expectativas y resultados institucionales se vuelve más
palpable a medida que la producción de conocimiento científico-técnico establece
umbrales más precisos acerca de aquello que se demuestra como cnicamente
posible o deseable. Esto ocurrió por ejemplo a partir de los ensayos realizados por
INTA en 2014-2015 para identificar los rendimientos de la quinua en la región andina
de Jujuy. Los ensayos se centraron en identificar las variaciones de rendimientos
según la fecha y la técnica de siembra:
En parcelas controladas en el Campo Experimental Hornillos-IPAF NOA INTA
los rendimientos logrados fueron 4.000 Kg/ha cuando la siembra es temprana
(septiembre) hasta 300 Kg/ha cuando la siembra es tardía (enero) en los años
agrícolas 2004-2015 y 2015- 2016. (Plan de Promoción de la Quinua 2 6 2016).
La técnica de siembra a chorrillo alcanzó el mayor rendimiento con 4544 kg/ha;
seguido por el trasplante con 4260 kg/ha, estadísticamente no hay diferencias
significativas; en cambio la técnica por Golpe ya sea cada 10 o 20 cm tiene un
rendimiento de 2769 y 2882 kg/ha respectivamente. (Aracena, 2015)
Otro ejemplo lo constituye el diseño de la planta de procesamiento de granos andinos,
que lleva a identificar los volúmenes mínimos de grano que la maquinaria requiere
para cumplir su adecuado funcionamiento:
Respecto del Proyecto de procesos formativos de Quinua que va a ejecutar el
IPAF NOA […] se trata de […] garantizar volumen de quinua para procesar en la
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
30
planta, se espera al menos entre 7 y 10 mil Kg [...] (Reunión de la Asociación Ad
Hoc –Complejo Quinua de Jujuy. Acta N° 18, 17/8/2017).
En un caso, los ensayos establecen el umbral productivo deseable por unidad de
superficie: debería esperarse que cada productor logre un stock no menor a los 300
Kg/Ha, contando con que podría llegar a obtener más de 4000 Kg/Ha. En el otro caso,
los parámetros indican un volumen mínimo que se debería obtener en todo el territorio
para el adecuado funcionamiento de los equipos de agregado de valor (no menos de
7000 Kg/Ha).
Estas expectativas, que a los criterios agronómicos resultan francamente
humildes, sin embargo se enfrentan una y otra vez a la frustración. Por ejemplo, el
31/12/16 la observación que emergía era la siguiente:
El seguimiento técnico por sólo no está resultando suficiente para estimular la
producción. Las ideas: hacer compra anticipada de quinua a $80/Kg: la idea, que
esto ayude a sembrar más […] (Reunión Complejo + Mesa Quinuera quebrada
31/10/17).
Situaciones como ésta reflejan el desencuentro entre las expectativas institucionales
(aumentar la superficie cultivada; aumentar el número de unidades productivas; llegar
a determinado rendimiento por productor, alcanzar determinado volumen total de
producción), y los resortes que mueven a las mujeres y hombres que se adscriben,
en este caso, como quinueras y quinueros. Las acciones de visibilización y
legibilización (Scott 1989) que requiere el programa tecnológico, establecen criterios
no formulados de estandarización de la producción: homogeneidad (de calidad y
tamaño de grano); volumen, previsibilidad en los momentos de cosecha, planificación
de stock. Estos criterios se vuelven imprescindibles para disputar sentidos ante los
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
31
organismos de fiscalización de alimentos, tales como el Instituto Nacional de Semillas
(INASE), o la Secretaría Nacional de Sanidad Alimentaria (SENASA). Pero no
parecen permear el interés, la capacidad de dar respuesta o la preocupación central
de las familias destinatarias de las políticas.
A modo de cierre
Considero que hasta aquí ha quedado demostrado que los parámetros por medio de
los cuales el lenguaje técnico del Programa institucional anticipa su propio éxito y el
consecuente interés de su público destinatario, no logran otorgar de sentido a los
comportamientos y los intereses que efectivamente traccionan las personas
destinatarias de una política agropecuaria. El aspecto que he tratado de poner de
relieve hasta aquí la preocupación administrativa por dar carácter visible y
mensurable al universo social y productivo destinatario de las políticas –, además de
invisible a los sujetos que los ejercemos, manifiesta la incomprensión de los resortes
que ponen en contacto lo que los programas institucionales esperan que ocurra, con
lo que motoriza a los sujetos destinatarios. Si tomamos las categorías de legibilidad
establecidas por el propio programa institucional, se evidencia el desencuentro entre
un programa tecnológico destinado expresamente y desde el primer momento a
expandir una producción para mejorar la calidad de vida de la agricultura familiar, y
un sujeto social destinatario que no pareció estar movido principal o exclusivamente
por esa inquietud. De esa manera, los propios criterios de legibilidad establecidos por
los organismos institucionales no lograron despegar. Lo cual paradójicamente no tiene
que significar que el programa haya sido exitoso o no a los ojos de su propio público
destinatario, ya que permanece oculto aún el interés que traccionan las familias
destinatarias mediante su participación en estos programas institucionales.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
32
Lo que me interesa poner de relieve en este artículo es el hecho de que la
identificación de tres variables de medición unidades productoras / establecimientos
agropecuarios; superficie agrícola y rendimiento – responden a efectos de paradigma
de nuestro propio lenguaje burocrático-técnico, que requiere de unidades de medición
certeros para poder establecer un punto de partida y un punto exitoso de llegada. En
cambio, los criterios para considerarse a mismas/os productoras/es de quinua, y
para considerar una siembra y una cosecha exitosas de quinua por parte de las
familias que integraron el público destinatario, evidentemente pasaban por esqumas
de validación diferentes. ¿Qué es lo que motoriza a estas familias agricultoras a
acercarse a propuestas institucionales? ¿Cuáles son los resortes que las hacen
sentirse reflejadas y reivindicar una identidad en tanto productoras de quinua? Estas
preguntas quedan abiertas para otras publicaciones.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
33
Referencia bibliográficas
Achilli, E. L. (2005), Investigar en antropología social. Los desafíos de transmitir un
oficio, Rosario, Laborde Libros.
Agüero, J. J., M.M. Acreche y J.M. Aguiar (2015), “Manejo del cultivo de la quínoa en
la Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina): fecha de siembra y marco de
plantación“, ponencia presentada en el V Congreso Mundial de la Quinua. San
Salvador de Jujuy: 27 al 30 de mayo de 2015.
Aracena, G. (2015), "Comparación de tres técnicas de siembra y desarrollo del cultivo
de quinua en la Quebrada de Humahuaca Jujuy“, V Congreso Mundial de la
Quinua. San Salvador de Jujuy: 27 al 30 de mayo de 2015.
Bazile, D., D. Bertero y C. Nieto (2014), Estado del arte de la quinua en el mundo en
2013, Santiago de Chile y Montpellier, FAO / CIRAD.
Bazile, D., S.-E. Jacobsen y A. Verniau (2016), “The Global Expansion of Quinoa:
Trends and Limits”, Frontiers in Plant Science, 7.
https://doi.org/10.3389/fpls.2016.00622
Da Matta, R. (2007), “El oficio del etnólogo o cómo tener “Anthropological Blues”, en
Boivin M., A. Rosato y V. Arribas (edts.), Constructores de Otredad. Una
introducción a la Antropología Social y Cultural, Buenos Aires, Editorial
Antropofagia, pp. 229-236.
Cladera, J. L. (2022), “Los abuelos sembraban quinua donde no salía el maíz:
desaveniencias sobre la crianza de la quinua durante un programa de desarrollo
rural en la Quebrada de Humahuaca”, Espaço Ameríndio, 16, (3), pp. 59–80.
Escobar, A. (1996), La invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción
del desarrollo, Bogotá, Editorial Norma.
Ferguson, J. (1997), The Anti-Politics Machine. “Development”, Depoliticization and
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
34
Bureaucratic Power in Lesotho, Minneapolis y Londres London, University of
Minnesota Press.
Fundación Nueva Gestión (2015), Quinua, regalo ancestral: historia, contexto,
tecnología, políticas, San Salvador de Jujuy, Edición de Fundación Nueva
Gestión.
Gaztañaga, J. (2010), El trabajo político y sus obras, Buenos Aires, Editorial
Antropofagia.
Nussbaumer B. y C. Cowan Ros (2011), Mediadores sociales en la producción de
prácticas y sentidos de la política pública, Buenos Aires, Ciccus.
Goldman, M. (2005), Imperial Nature. The World Bank and Struggles for Social Justice
in the Age of Globalization, New Haven y Londres, Yale University Press.
Golsberg, C., Orcasitas, E., Chauque J., y R. Daza (2010), “La Quinua en la región
del noroeste argentino. Reconstrucción del conocimiento del cultivo,
revalorización cultural y alimenticia“, ponencia presentada en el III Congreso
Mundial de la Quinua. Oruro, 16 al 19 de marzo de 2010.
Golsberg, C., Roisinblit, D., Figlioli, G., Schimpf; J. H., Chauque; J., Sardina; J.,
Alcoba; L., González, L., Rivero, M. A., Chavez, M. F, Quiroga, P., y S. Alvarez
(2015), “Complejo Quinua Jujuy. Espacio de articulación para intervenciones que
potencien el desarrollo sustentable en las regiones de Quebrada y Puna jujeña“,
ponencia presentada en el V Congreso Mundial de la Quinua y II Simposio
Internacional de Granos Andinos. San Salvador de Jujuy, 27 al 30 de mayo de
2015.
Guber, R. (2004), El salvaje metropolitano. Reconstrucción del conocimiento social en
el trabajo de campo, Buenos Aires, Paidós.
Hayano, D. (1979), “Auto-Ethnography: Paradigms, Problems, and Prospects”,
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
35
Human Organization, 38, (1), pp. 99–104.
https://doi.org/10.17730/humo.38.1.u761n5601t4g318v
Isla, A. y P. Colmegna (2005), Política y poder en los procesos de desarrollo, Buenos
Aires, Editorial de las Ciencias.
Laguna, P. (2011), Mallas y flujos. Acción colectiva, cambio social, quinua y desarrollo
regional indígena en los Andes Bolivianos. Tesis Doctoral. Wageningen:
Wageningen University
Latour, B. (1998),“La tecnología es la sociedad hecha para que dure“, en Domenech
M, y F. J. Tirado (comps.) Sociología simétrica. Ensayos sobre ciencia,
tecnología y sociedad, Barcelona, GEDISA.
Lins Ribeiro, G. (2007), “Descotidianizar. Extrañamiento y conciencia práctica, un
ensayo sobre la perspectiva antropológica”, en Boivin M., A. Rosato y V. Arribas
(editores), Constructores de Otredad. Una introducción a la Antropología Social
y Cultural, Buenos Aires, Editorial Antropofagia, pp. 255-259.
Long, N. (1989), Encounters at the Interface. A perspective on social discontinuities in
rural development, Wageningen, Agricutural University.
Long, N. y A. Long (1992), Battelfields of Knowledge. The interlocking of Theory and
Practice in social Research and Development, Londres y Nueva York, Routledge.
Maréchal, G. (2010), “Autoethnography”, en Mills, A. J.; G. Durepos y E. Wiebe (eds),
Encyclopedia of Case Study Research, Londres, Sage.
McDonell, E. (2018), The Quinoa Boom Goes Bust in the Andes.
https://nacla.org/news/2018/03/12/quinoa-boom-goes-bust-andes
Muzzopappa, E. y C. Villalta (2011), “Los documentos como campo. Reflexiones
teórico-metodológicas sobre un enfoque etnográfico de archivos y documentos
estatales“, Revista Colombiana de Antropología, 47, (1), pp. 13-42.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
36
Olivier de Sardan, J.-P. (2001), “Les trois approches en anthropologie du
développement“, Tiers-Monde, 42, (168), pp. 729-754,
https://doi.org/10.3406/tiers.2001.1546
Pereyra, E. y M. Rivero (2015), “La producción de quinua en el NOA, estrategia para
su fortalecimiento“, ponencia presentada en V Congreso Mundial de la Quinua.
San Salvador de Jujuy: 27 al 30 de mayo de 2015.
Rockwell, E. (2009), La experiencia etnográfica, Historia y cultura de los procesos
educativos, Buenos Aires, Paidós.
Roisinblit, D., Golsberg, C., Schimpf, J. H., Figlioli, G., Chauque, J., Sardina, J.,
Rivero, M., Chávez, M. F., Quiroga, P., Álvarez, S. y V. Hamity (2015), “La
producción de quinua en la Quebrada de Humahuaca y Puna Jujeña“, ponencia
presentada en V Congreso Mundial de la Quinua y II Simposio Internacional de
Granos Andinos. S. Salvador de Jujuy, 27 al 30 de mayo de 2015.
Scott, J. (1998), Seeing like a State. How certain schemes to improve the human
condition have failed, New Haven y Londres, Yale University Press.
Tsing, A. L. (2005), Friction. An Ethnography of Global Connection, Princeton,
Princeton University Press.
Winkel, T. (2013), Quinua y Quinueros / Quinoa et quinueros, Marselle, IRD Éditions.
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
37
Anexo 1
Tabla Anexa N°1: Detalle total de los documentos analizados para la
realización de este artículo, producidos entre agosto de 2014 y marzo de 2018.
FECHA
TIPO DE DOCU-
MENTO
FORMATO
ACCESO DIGITAL
08/15/14
quedó formal-
mente inaugurado
el complejo quinua
de jujuy
emeroteca digital
http://www.prosap.gov.ar/Docs/1erForoQuinoaJujuyAgosto2014
-
Gacetilla.pdf
08/15/14
complejo quinua
jujuy – cluster se-
leccionado
emeroteca digital
http://visorcompetitividad.ucar.gov.ar/complejo
-
quinua
-
jujuy/
09/04/14
inauguraron el
complejo quinua
jujuy
emeroteca digital
http://www.todoagro.com.ar/noticias/nota.asp?nid=28990
10/06/14
UCAR quinua
doc
05/07/15
Quinua, regalo an-
cestral – Funda-
ción Nueva Ges-
tión
impreso
05/30/15
complejo quinua
jujuy. Espacio de
articulación para
intervenciones
emeroteca digital
http://www.cedaf.fca.unju.edu.ar/assets/vcmq_33.pdf
06/01/15
informe ipaf noa
2005
2015
pdf
04/22/16
reunión plenaria
instituciones
doc
06/02/16
Plan de promoción
de la quinua
doc
07/11/16
reunion plenaria
doc
08/01/16
reunión técnicos
doc
08/24/16
complejo quinua
busca su mejora
integral
emeroteca digital
https://www.eltribuno.com/jujuy/nota/2016-8-24-1-30-0-complejo-quinua-busca-
su
-
mejora
-
integral
10/13/16
el complejo quinua
jujuy implementará
cinco proyectos
emeroteca digital
http://ucar.gob.ar/index.php/en/prensa/noticias-ucar/1908-el-complejo-quinua-
de
-
jujuy
-
implementara
-
cinco
-
proyectos
11/01/16
Minuta Mesa Na-
cional Cultivos An-
dinos
pdf
04/04/17
Gacetilla encuen-
tro Comision Cul-
tyProd – Mesa
Cult. And.
pdf
04/04/17
comisión de mesa
de VA en cultivos
andinos
doc
04/04/17
gacetilla encuentro
en INTA
pdf
05/01/17
estudio de mer-
cado de la quinua
doc
07/01/17
informe de cierre
clúster complejo
quinua de jujuy
impreso
07/15/17
gacetilla de en-
cuentro en salta
pdf
08/16/17
formularios banco
germoplasma unju
08/17/17
Acta 18 – reunion
asoc ad hoc com-
plejo quinua jujuy
pdf
Revista Redes 61 – ISSN 1851-7072
38
09/06/17
estatuto asoc ad
hoc
borrador
09/25/17
reunion directorio
quinua por plan
quinuero y prosap
doc
10/31/17
asistencia técnica
para plan de pro-
moción
xls
10/31/17
encuentro mesa y
complejo
doc
12/13/17
Acta 22 – reunion
asoc. Ad hoc com-
plejo quinuero
pdf
03/27/18
En Jujuy, el agre-
gado de valor en
quinua está en
marcha
emeroteca digital
https://intainforma.inta.gob.ar/en-jujuy-el-agregado-de-valor-en-quinoa-esta-
en
-
marcha/
03/28/18
nueva planta de
VA en quinua y
cultivos andinos
emeroteca digital
http://prensa.jujuy.gob.ar/2018/03/28/nueva-planta-de-valor-agregado-de-qui-
nua
-
y
-
cultivos
-
andinos/
s/f
Convenio Marco
Cooperación
compl. Cult. And
doc
Fuente: elaboración propia.
Artículo recibido el 2 de julio de 2025
Aprobado para su publicación el 18 de diciembre de 2025