DOI: https://doi.org/10.48160/18517072re60.557
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Vanguardia interdisciplinaria en la argentina de los
años ´60: tres iniciativas institucionales
Damián Ignacio Berridy*
Armando Fernández Guillermet**
Resumen
Durante la década de 1960, Argentina vivió un auge de iniciativas institucionales que
promovieron diálogos, colaboraciones y convergencias de saberes provenientes de
diversos ámbitos de las ciencias, las tecnologías, las artes y la cultura en general.
Este estudio analiza tres iniciativas clave de ese período: el Instituto Torcuato Di
Tella (ITDT), el Instituto de Cálculo (IC) de la Facultad de Ciencias Exactas y
Naturales de Universidad de Buenos Aires y la Fundación Bariloche (FB).
El ITDT destacó por integrar artes visuales, música y ciencias sociales,
promoviendo una modernización cultural y académica en el país. El IC, creado en
1961, impulsó el desarrollo de la computación en América Latina, integrando
disciplinas como la economía matemática y la lingüística computacional, mientras
* Grupo de Estudios Interdisciplinarios, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales Universidad Nacional de
Cuyo, Argentina, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales Universidad Nacional de Cuyo, Argentina. Correo
electrónico: damianberridy@gmail.com
** Centro Atómico Bariloche, Argentina, Grupo de Estudios Interdisciplinarios, Facultad de Ciencias Exactas y
Naturales Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
cnicas (CONICET), Argentina, Centro Atómico Bariloche (CAB-CNEA), Argentina, Fundación Bariloche,
Argentina. Correo electrónico: a.f.guillermet@gmail.com
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que la FB combinó ciencias naturales, sociales y artes para abordar temas como
desarrollo humano, planificación energética y medio ambiente.
Como otras iniciativas modernizadoras del período, estas instituciones fueron
afectadas por la inestabilidad y los aspectos restrictivos del clima político de la
época. Sin embargo, estas iniciativas lograron sostener durante buena parte de la
década su esencia interdisciplinaria, con amplio impacto académico y cultural. Sus
investigaciones demostraron la relevancia de una perspectiva holística en el
abordaje de cuestiones vinculadas a la creación, a la exploración conceptual y al
tratamiento de problemas de interés práctico y de relevancia social
Palabras clave: INTERDISCIPLINARIEDAD, INICIATIVAS
INSTITUCIONALES, ARGENTINA
1. INTRODUCCIÓN
1.1 Consideraciones generales
En general, la producción de conocimiento científico en el mundo occidental ha
tenido por base a las disciplinas como unidad de organización, demarcación y
fijación de límites de los dominios del saber. Este sistema, institucionalizado a partir
de mediados del siglo XIX ha conducido a la investigación y formación altamente
especializada que se observa en la actualidad. En particular, como sostiene Klein
(2013, 67), en “el mundo académico, la principal dominante del establecimiento de
campos de conocimiento durante la mayor parte del siglo XX fue la división de
disciplinas en departamentos separados”.
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Complementariamente, a partir de los años ´70 del siglo XX surgió una amplia
reflexión acerca de la interdisciplinariedad como modo de producción de
conocimiento (Berridy y Fernández Guillermet, 2018a, 2018b, 2021a, 2021b). Al
respecto, y sin pretensiones de exhaustividad, cabe mencionar las contribuciones de
autores/as latinoamericanos/as en particular, Follari (1982, 2015, 2022), Hidalgo
(2016, 2018) y Vienni Baptista (2016, 2018 a, 2018 b; Vienni Baptista y Goñi
Mazzitelli, 2021), así como los/as de otras latitudes en particular, Bursztyn y
Drummond (2014), Klein (1990, 2001, 2013, 2017), Klein y Falk-Krzesinski (2017),
Lyall (2019), Mackey (2002), McLeish y Strang (2016), Newell (2001, 2007, 2013),
Szostak (2002) y Welch (2018) .
De particular interés para el presente trabajo son los estudios acerca de la
institucionalización de las praxis interdisciplinarias, entre los cuales se cuentan los
trabajos de Bursztyn, 2005; Klein, 2010; Frodeman, 2014; Pereira et al., 2015; Vasen
y Vienni, 2017; Villa Soto et al, 2016; y Vienni, 2018 a, entre otros.
1.2 El presente estudio
Este trabajo forma parte de un proyecto de investigación en desarrollo dedicado a la
reconstrucción histórico-conceptual de la institucionalización de la
interdisciplinariedad en Argentina. Como antecedentes relevantes en la literatura
cabe mencionar, por un lado, estudios que se han concentrado en iniciativas
específicas (Hidalgo, 2016; Vasen y Vienni, 2017) y, por otro, un abordaje
sistemático de las experiencias de institucionalización desarrolladas desde el retorno
del sistema democrático en Argentina en 1983 (Berridy y Fernández Guillermet,
2024b).
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A modo de complemento ampliatorio de estas investigaciones, el presente
artículo se propone caracterizar tres iniciativas pioneras de institucionalización de la
actividad interdisciplinaria en la Argentina durante las décadas de 1950 y 1960: el
Instituto Torcuato Di Tella (ITDT), el Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias
Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (IC-FCEN/UBA), y la Fundación
Bariloche (FB). Estas experiencias, consideradas por su carácter innovador como
exponentes de una vanguardia
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interdisciplinaria, permiten iluminar un momento
histórico singular en el que confluyeron procesos de apertura, experimentación y
convergencia entre saberes diversos.
En este marco, la investigación se propone responder a la siguiente pregunta
general:
¿Cómo se manifestaron y qué características adoptaron las iniciativas de
institucionalización de la interdisciplinariedad en Argentina durante las décadas de
1950 y 1960, a través de las experiencias vanguardistas como las del ITDT, el IC y la
FB?
De forma complementaria, se plantean los siguientes interrogantes
específicos:
¿Cuáles fueron los objetivos, enfoques y estrategias institucionales que impulsaron
cada una de estas iniciativas en relación con la práctica interdisciplinaria?, ¿Quiénes
promovieron estos espacios y qué trayectorias académicas, profesionales o políticas
facilitaron su participación en proyectos de convergencia entre saberes?, ¿Qué
formas concretas de articulación entre disciplinas científicas, artísticas, tecnológicas
y humanísticas se desarrollaron en el seno de estas instituciones?, ¿Cómo
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Avanzada de un grupo o movimiento ideológico, político, literario, artístico, etcétera.
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incidieron los cambios políticos, especialmente las dictaduras de 1966 y 1976, en la
evolución, reconfiguración o interrupción de estas experiencias institucionales?, y
¿En qué medida estas iniciativas pueden ser comprendidas como antecedentes
relevantes en la construcción de una cultura científica orientada a la resolución
interdisciplinaria de problemas complejos?
Estas preguntas constituyen el eje orientador de esta contribución, que se
organiza del siguiente modo: las Secciones 2 a 4 abordan el análisis de cada una de
las iniciativas seleccionadas, con especial atención a sus objetivos, motivaciones
fundacionales, perfiles de los actores involucrados y principales líneas de trabajo
desarrolladas. La Sección 5 presenta una síntesis de los resultados del estudio, y
algunas orientaciones para futuras investigaciones.
2. EL INSTITUTO TORCUATO DI TELLA
El 22 de julio de 1958, Guido Di Tella y Torcuato Di Tella (h) crearon en Buenos
Aires el Instituto Torcuato Di Tella (ITDT) y la Fundación Torcuato Di Tella (FTDT) en
homenaje a la memoria de su padre, fallecido diez años antes. Guido fue un
ingeniero industrial, economista y político argentino que ocupó diversos cargos en la
función pública, entre ellos el de presidente del Fondo Nacional de las Artes (1974-
1975), viceministro de Economía (1975-1976), embajador de la Argentina en
Estados Unidos (1989-1991), ministro de Defensa (1991) y ministro de Relaciones
Exteriores, Comercio Internacional y Culto (1991-1999). Torcuato Di Tella (H), fue un
ingeniero industrial y sociólogo argentino especialista en análisis comparado de
sistemas políticos latinoamericanos, secretario de Cultura de la Nación (2003-2004)
y embajador de la Argentina en Italia (2010-2016). El ITDT fue creado con la misión
de promover el estudio y la investigación de alto nivel, para modernizar la producción
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artística y cultural del país, teniendo en cuenta el contexto latinoamericano. Su
objeto específico era promover, estimular, colaborar, participar, y/o en cualquier otra
forma, intervenir en iniciativas, obras y empresas de carácter educacional,
intelectual, artístico, social y filantrópico para el adelanto de las ciencias, con énfasis
en la economía y las ciencias sociales, el adelanto de las técnicas y las
investigaciones industriales. El ITDT se propuso, también, coordinar programas de
posgrado en diversas disciplinas.
Financiado por la FTDT y con el apoyo de organismos nacionales y extranjeros,
el ITDT contribuyó a la formación de varias generaciones de artistas, profesionales y
académicos de destacada actuación nacional e internacional. Sus actividades se
llevaban a cabo con autonomía en lo referente a la ejecución de sus programas de
trabajo, en un ambiente genuinamente plural, a través de un conjunto de Centros de
Investigación especializados en diversas temáticas, principalmente economía,
ciencias sociales, urbanismo y artes.
El interés del ITDT en la investigación social y cultural hizo que, en 1960,
comenzaran las actividades del Centro de Investigaciones Económicas (CIE); tres
años después, empezó a funcionar el Centro de Investigaciones Sociales (CIS). En
1963 abrió sus puertas una sede del Instituto en la calle Florida, con la dirección
ejecutiva de Enrique Oteiza, donde realizaban sus tareas: (i) el Centro de
Experimentación Audiovisual (CEA), dirigido por Roberto Villanueva; (ii) el Centro
Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (CLAEM), a cargo de Alberto Ginastera;
y, (iii) el Centro de Artes Visuales (CAV), dirigido por Jorge Romero Brest. Este último
centro es el que le daría mayor fama al ITDT, porque modificó para siempre la
percepción de los fenómenos artísticos en la Argentina. Sinónimo de vanguardia y
provocación, allí se dieron a conocer tendencias rupturistas, como el
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neofigurativismo y, sobre todo, el arte pop. También se fundó, en 1963, el
Departamento de Diseño Gráfico del que surgió luego el Departamento de
Fotografía (Instituto Torcuato Di Tella, s/f)
Entre las personalidades vinculados con el ITDT cabe mencionar a: Antonio
Berni, Jorge de la Vega, Juan Carlos Distéfano, León Ferrari, Delia Cancela,
Edgardo Giménez, Gyula Kosice, Julio Le Parc, Federico Manuel Peralta Ramos,
Marta Minujín, Dalila Puzzovio, Luis Wells, Rubén Santantonín, Marilú Marini, Nacha
Guevara, Gerardo Gandini, Les Luthiers, Griselda Gambaro, Norman Briski, Rómulo
Macció y Luis Felipe Noé, Alfredo Rodríguez Arias, Mario Trejo, Roberto Villanueva,
Jorge Bonino, Ana Kamien, Graciela Martínez, Iris Scaccheri, Susana Zimerman,
Juan Carlos Distéfano, Rubén Fontana, Juan Andralis, Norberto Coppola, Carlos
Soler, Juan Carlos Indart, el elenco del TIM Teatro, Humberto Rivas, Clorindo Testa,
Roberto Alvarado, Raúl Shakespear, Susana Salgado, Renata Schussheim, Rogelio
Pérez Celis, Libero Badíi, Roberto Jacoby, Federico Klemm, Oscar Masotta, Jorge
Schussheim, Marikena Monti, Carlos Cutaia, Rogelio Polesello, Oscar Araiz y
Mariana Romandini, entre tantas y tantos otros.
A fines de los años sesenta, la censura impuesta por la dictadura de Juan
Carlos Onganía dificultó la continuidad del ITDT y varios centros debieron cerrar sus
puertas. No obstante, el Instituto mantuvo su independencia intelectual y continuó su
producción en las ciencias sociales a través de diversos programas, proyectos y
publicaciones (Universidad Torcuato Di Tella, s/f) con énfasis en temas de política
exterior, integración regional, gobernanza, ambiente y cambio climático. A tales
fines, además de los Centros mencionados anteriormente, se crearon otros ámbitos
de investigación: (i) el Centro de Sociología Comparada (CSC); (ii) el Centro de
Estudios en Cambio Global (CECG); (iii) el Centro Internacional de Opinión Pública
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(CIOP); (iv) el Centro de Estudios de Políticas Laborales y Sociales (CEPLS); (v) el
Centro de Estudios de la Violencia e Inestabilidad Política (CEVIP); (vi) el Centro de
Investigación en Servicios de Salud (CISSAL); y, (vii) el Centro de Estudios de la
Integración en América Latina (CEIAL). En particular, el CSC quedó a cargo de Gino
Germani, quien a su vez se encontraba al frente de la organización de la carrera de
Sociología y del Instituto de Sociología en la Universidad de Buenos Aires,
generando un ambiente propicio para el cultivo de las ciencias sociales en ambas
instituciones.
Terán (2015, p. 250) destaca los intentos modernistas reformistas del
“programa desplegado por Jorge Romero Brest…expresado en la Memoria de 1965-
1966: La tarea del Instituto está centrada en la modernización cultural del país, con
la esperanza de contribuir así a desatar el nudo cultural que traba nuestro
desarrollo”.
Diversas fueron las críticas suscitadas por la actividad del ITDT. Por un lado, la crítica
tradicionalista la consideraba una afrenta al buen gusto y lo acusaba de encontrarse
alienada a modelos extranjeros. Por otro lado, la crítica de izquierda, la
consideraba apolítica, frívola y elitista. En palabras de García, F. (2024, p. 17) el ITDT
“considerado disolvente por derecha y tilingo por izquierda…dejó de ser un tema de
análisis hasta que un joven académico inglés especializado en Latinoamérica quedó
encandilado por el asombroso desarrollo que la neovanguardia había alcanzado en
una ciudad periférica como Buenos Aires”. Por su parte, Brienza (2024, p. 66)
considera que dichas actividades se llevaban a cabo en un ambiente genuinamente
plural Pero, además, el Di Tella era la mejor expresión de la industrialización que
el peronismo había ofrecido al país, y los dos hermanos, un buen ejemplo de lo que
los hijos de esa burguesía nacional ascendente podían ofrecerle a ese país…”.
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El ITDT cobijó a docentes e investigadores desplazados de las Universidades
Nacionales a partir de las intervenciones promovidas por la dictadura a partir de
1966, como ocurrió con la profesora Ana María Barrenechea de la Universidad de
Buenos Aires (UBA). Ella había sido parte de un novedoso proyecto interdisciplinario
de traducción de idiomas mediante el uso de computadoras que se llevada adelante
en colaboración entre la Facultad de Filosofía y Letras y el Instituto de Cálculo de la
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Barrenechea encontró refugio
en el Instituto de Ciencias de la Educación del ITDT creado por Gilda Lamarque de
Romero Brest (Barrenechea, A. 2003, p. 120).
En términos de (Jacoby, 2024, p. 61) fue “…la dictadura de Onganía la que
impactó sobre el Di Tella y no al revés. En el ´68 lo que sucedió fue algo bastante
azaroso, pero al mismo tiempo previsible”. Posteriormente, en mayo de 1970 cerró
sus puertas la sede de Florida 936 debido a la delicada situación presupuestaria,
sumada a las tensiones internas y externas que se le presentaban al Instituto. La
última actividad artística del ITDT estuvo a cargo de la bailarina Marilú Marini, y una
breve conferencia de prensa, a cargo de Guido Di Tella, marcó el fin de la vida
institucional del Instituto.
Para Smidth (2020), un posible hilo conductor entre la cultura material e
intelectual fue retomado varias décadas después por Guido Di Tella con la creación
en 1991 de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), nuevamente en colaboración
con académicos, empresarios y figuras destacadas de la cultura. Entre otras
motivaciones, la UTDT se creó con el fin de rescatar el “espíritu” del ITDT. Entre las
primeras propuestas para la ubicación de la UTDT se contempló la posibilidad de
establecerla en Bariloche, en clara vinculación con la Fundación Bariloche (Sección
5 de este trabajo). En los fundamentos del proyecto se mantenía viva una premisa
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original: “...proporcionar una adecuada interrelación espacial (...) que no solo permita
sino que haga casi obligatorio el trato interpersonal”.
3. EL INSTITUTO DE CÁLCULO DE LA FCEN-UBA
El 15 de mayo de 1961 abrió sus puertas el Instituto de Cálculo (IC) de la FCEN-UBA.
La fundación del IC fue una de las acciones de mayor impacto entre las creaciones
llevadas a cabo por Rolando García y Manuel Sadosky, por entonces decano y
vicedecano de dicha Facultad. La gestación del IC inició hacia fines de 1957 cuando
el Consejo Directivo de la FCEN decidió formar una comisión integrada por los
doctores Simón Altmann, Alberto González Domínguez y el mencionado Sadosky,
con la misión de organizar el IC con sus respectivas normativas de funcionamiento y
plan de necesidades. El Instituto albergó a numerosos grupos de investigación que
pronto alcanzaron prestigio internacional, y ofrecieron un valioso servicio a la
sociedad. En tiempos en que las grandes computadoras comenzaban a funcionar en
las pocas instituciones que podían albergarlas, el IC contribuyó a impulsar el
desarrollo de las ciencias de la computación en América Latina. A fines del año
1957, en uno de los informes al Consejo Directivo de FCEN, el propio decano García
resaltaba la importancia de adquirir una computadora electrónica, la cual se compró
a mediados del año siguiente (1958) por unos tres millones de dólares a valor actual
(Jacovkis, 2011:2) o unos cuatrocientos mil dólares -considerando solo la compra del
equipo- de aquel entonces (Sadosky, 2003: 109). Los fondos fueron aportados por el
CONICET, del cual el propio García era vicepresidente. Su llegada al país se produjo
en noviembre del año 1960 y, luego de su puesta a punto, comenzó a funcionar en
mayo de 1961. La llamaron Clementina “porque emitía un sonido modulado que
reproducía el tema de jazz Clementine” (Sadosky, 2003, p. 110), si bien su
denominación original era Mercury y provenía de la empresa Ferranti.
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Desde su creación, el IC comenzó a ofrecer un servicio de cómputo único en el
país. Centros de investigación de toda la región, organismos estatales, empresas
públicas y privadas hicieron uso de la computadora Clementina. La demanda fue de
tal intensidad que, para optimizar su uso, el IC organizó cursos de Autocode, en
primera instancia a cargo de Cicely Popplewell, y luego, recorriendo todo el país, a
cargo de Ernesto García Camarero, matemático español que se sumó al equipo del
IC. Mientras esta tarea de indiscutible valor popularizaba la existencia del IC, se
pusieron en marcha grupos de investigación cuyos resultados fueron ponencias en
congresos nacionales e internacionales, artículos en revistas internacionales con
arbitraje, y otras publicaciones. El IC llegó a albergar unas 100 personas trabajando
en forma simultánea.
Entre los grupos del IC se destacaban: (i) el de Análisis Numérico, dirigido por
Pedro Elías Zadunaisky, dedicado particularmente a la resolución numérica de
ecuaciones diferenciales ordinarias aplicadas a problemas de astronomía; (ii) el
grupo de Estadística, dirigido por Sigfrido Mazza; (iii) el de Economía Matemática,
dirigido por Oscar Varsavsky; (iv) el grupo de Investigación Operativa, dirigido por
Julián Aráoz; (v) el grupo de Sistemas de Programación, dirigido por Wilfred Durán,
que desarrolló el primer lenguaje de programación argentino denominado COMIC; (vi)
el grupo de Lingüística Computacional, dirigido por Eugenia Fisher; (vii) el grupo de
Mecánica Aplicada, dirigido por Mario Gradowczyk, el cual realizó trabajos sobre
mecánica del sólido y mecánica de fluidos, en particular, la erosión y el transporte de
material de fondo en canales y cauces naturales, y en problemas no-estacionarios
en tuberías, en colaboración con Agua y Energía de la Nación; y, (viii) el grupo de
Ingeniería Electrónica que se ocupaba del mantenimiento de Clementina, tareas
estas que se volvieron cruciales en el período posterior.
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Según Sadosky (2003, p. 111) el “grupo de Economía Matemática, que dirig
el doctor Oscar Varsavsky, tuvo carácter interdisciplinario
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, incluyendo a
matemáticos, economistas, sociólogos y estadísticos”. En particular, en 1961 Oscar
Varsavsky comenzó a tratar problemas de la realidad social, constituyéndose en un
destacado especialista mundial en la elaboración de modelos matemáticos aplicados
a las ciencias sociales. Considerando que los métodos utilizados entonces no eran
“eficientes” para tratar las cuestiones más importantes, se abocó con sus
colaboradores al desarrollo de un nuevo instrumento computacional: la
Experimentación Numérica o numex” (Varsavsky 1969). Estos trabajos dieron
origen desde inicios de los años ´60, al modelo económico global de Argentina. En la
publicación de América Latina: modelos matemáticos (1971), se planteó que el
lenguaje matemático puede resultar de utilidad para describir y organizar variables
físicas, sociales, culturales, económicas, ambientales, políticas, etc. Concretamente,
para generar información útil para la toma de decisiones políticas involucradas en la
construcción de un “proyecto nacional”, Varsavsky consideraba necesario incluir
unas veinticinco variables.
Además, en respuesta a un planteo de la Comisión Mixta del Consejo Federal
de Inversiones (CFI) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL),
Varsavsky desarrolló conjuntamente con Aráoz un modelo de simulación de ríos
andinos, el cual era pionero en América Latina. Por su parte, a pedido de una
empresa privada y en el marco del grupo de Investigación Operativa, Aráoz aplicó el
método del camino crítico a la industria de la construcción. Además, el grupo de
Mecánica Aplicada realizó modelos de ríos con fondo móvil. El grupo de Lingüística
Computacional se ocupó de un proyecto de traducción automática en el idioma ruso
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El resaltado es nuestro
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y el castellano. También abordó problemas de traducción automática y de estructura
de la lengua española, en colaboración con la cátedra de Filología de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UBA, el Instituto Radiotécnico de Tucumán y el Instituto
Matemático de Bahía Blanca,
Al igual que lo sucedido a buena parte de las instituciones universitarias y
científicas de la época, la dictadura de Onganía iniciada en 1966 tuvo un fuerte
impacto negativo sobre el IC. La denominada “Noches de los Bastones Largos” del
29 de Julio de 1966, cuando el gobierno de facto intervino mediante el uso de la
fuerza la Universidad de Buenos Aires, causó renuncias masivas de sus docentes e
investigadores. En el nivel discursivo, los interventores Bernabé Quartino, Julio Kun
y el Ing. Carlos Cavotti realizaron intentos de mostrar una especie de “eficiente
continuidad” en las actividades del IC. En realidad, el quiebre que tuvo lugar en 1966
fue innegable tanto en materia de investigación, como en docencia y vinculación.
Así, refiriéndose a Clementine y el IC, desde el Proyecto Salvemos la Memoria de la
Computación Argentina (2011) se plantea que
[…] la carencia de un proyecto transformador, en un momento de grandes cambios científicos y
tecnológicos para la disciplina, hizo de esta sobrevida un signo de decadencia. El desmitificar
la idea de la destrucción física, nos presenta un panorama histórico más complejo, que, lejos
de desconocer el daño producido por la intervención, nos muestra cómo, detrás de la
proclamada continuidad, la pérdida del proyecto original, caracterizado por su dinamismo y su
impulso renovador, configuró una profunda ruptura. (Carnota, 2011, p. 6)
4. LA FUNDACIÓN BARILOCHE
4.1 El Período 1963-1976
La Fundación Bariloche (FB) fue creada el 28 de marzo de 1963 en la ciudad San
Carlos de Bariloche. Nació como una institución sin fines de lucro, con el objetivo
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general de promover la formación e investigación científica en diversas áreas de la
economía, la planificación energética, el desarrollo humano y social, y el ambiente.
Hoy se presenta como un espacio de articulación interdisciplinaria entre distintos
saberes con los objetivos de promover la capacitación, incentivar la investigación
científica, y colaborar en la elaboración de soluciones de política, que promuevan el
desarrollo humano y socioeconómico, en un contexto de cuidado del ambiente.
La creación de la institución resultó de los esfuerzos de un grupo de científicos
de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y de empresarios inquietos por la
difusión del saber científico y el cultivo de las artes. También influyeron en este
proyecto las experiencias del ITDT y del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de
Buenos Aires. Específicamente, en el momento de la creación de la FB, la ciudad de
San Carlos de Bariloche contaba con un importante y prestigioso núcleo de
científicos vinculados a la física, y a otras disciplinas del campo de las ciencias
exactas y naturales, por lo que los impulsores de la iniciativa decidieron ampliar el
trabajo hacia otras disciplinas en busca de un enfoque más completo. En ese
sentido, se fueron incorporando profesionales de áreas que se extendían desde las
ciencias de la Tierra hasta la música. “Desde sus inicios y hasta marzo de 1976 se
trató de una institución sumamente dinámica…El espíritu interdisciplinario fue la
marca distintiva de la FB: allí convivían matemáticos y sociólogos, músicos y
biólogos, filósofos y químicos” (Grondona y Pryluka, 2020). Con la creación de la FB
“se había propuesto forjar un centro de investigación y formación que sintetizara a la
vez un denotado espíritu interdisciplinario y una apuesta por la enseñanza superior
de excelencia” (Pryluka, 2020). Se buscaba unir la investigación en física con las
humanidades como si fueran mundos separados: así había nacido la idea” (Shmidt,
2020). Así, paulatinamente se fueron creando varios Departamentos: (i) el de
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Biología, dirigido por Horacio Pontis; (ii) el de Ciencias Sociales, dirigido por Manuel
Mora y Araujo y Nilda Sito; (iii) el de Extensión, dirigido por Fidel Alsina; (iv) el
de Matemática, dirigido por Hugo Scolnik; (v) el de Música, conducido en los
aspectos artísticos por el maestro Alberto Lysy y coordinado por el maestro Oleg
Kotzarew; y, (vi) el de Recursos Naturales y Energía, dirigido por Carlos Enrique
Suárez.
El Departamento de Biología desarrollaba programas de bioquímica y
microbiología vegetal. El Departamento de Ciencias Sociales (creado en 1974)
contaba con programas de investigación en filosofía y política, movimientos
laborales, sociología política y problemas socioeconómicos del desarrollo, todos
ellos fundados sobre la base del Departamento de Sociología fundado en 1967
(Bariloche F: 1977). El Departamento de Matemática tenía tres programas:
matemática aplicada, estadísticas e investigación operativa. El Departamento de
Música implementó dos programas: capacitación e interpretación de música de
cámara y difusión musical, dando vida a la Camerata Bariloche, orquesta de cámara
mundialmente conocida. El Departamento de Recursos Naturales y Energía,
desarrollaba tres programas: geología, ecología y economía de la energía.
Cada departamento estaba vinculado a su vez con importantes personalidades
y organismos de renombre, que servían de nexo entre los desarrollos de la FB y los
avances que en los temas afines tenían lugar en el resto del mundo. Una de esas
iniciativas fue la conexión con el estudio Caudill Rowlett Scott, que trabajaría en los
planos del futuro campus de la FB. También se establecieron contactos con diversas
instituciones, tanto para colaborar académicamente como para obtener
financiamiento. En particular, destacan los nexos académicos con las Universidades
de Brasilia, Brown, Cambridge, Columbia, Chicago, Harvard, Minas Gerais, Southern
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California, Zurich, el Massachusetts Institute of Technology y, en lo referente al
financiamiento, el vínculo con la Fundación Ford. Asimismo, “junto a los nombres de
los y las especialistas de la Fundación vemos los de muchas figuras internacionales
de reconocido prestigio en distintos campos (I. Sachs, J. Galtung, G. Rist, A. Heller,
S. Amin, por nombrar algunas)” (Grondona, 2020).
Desde sus comienzos y hasta 1976, la Fundación se componía de un Consejo
Directivo, del que formaban parte Miembros Permanentes (que eran varios de los
fundadores), quienes dirigían los Departamentos y representantes del personal
académico, administrativo y de los grupos de empresarios. Los representantes del
personal académico y administrativo eran elegidos en votación por sus pares y los
empresarios designaban su delegado. Existía también un Consejo Asesor,
conformado por representantes de los empresarios, un representante del personal
académico, una gerencia de administración y una gerencia de desarrollo, además de
la Presidencia Ejecutiva.
El primer presidente del Consejo Directivo fue Carlos Mallmann, un profesional
formado en física “pero con inquietudes más amplias” (Grondona y Pryluka, 2020),
que jugó un papel primordial y decisivo como gestor y alma mater de la institución.
Carlos Mallmann había sido compañero de Torcuato Di Tella (H) en la Escuela
Argentina Modelo de Buenos Aires, donde ambos cursaron sus estudios primarios y
secundarios, graduándose en 1945. Guido Di Tella, hermano de Torcuato, había
egresado de la misma institución en 1947. Arturo Mallmann, uno de los tantos
empresarios que acompañaron desde el inicio y siguieron de cerca las actividades
de la FB, también había realizado sus estudios en la Escuela Modelo. Desde sus
inicios, la FB contó con el apoyo de un distinguido grupo de científicos y pensadores
de diversas disciplinas. Entre ellos cabe mencionar a Luis Federico Leloir, Juan T.
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Lewis, Jorge Sabato, Ricardo Platzeck, Augusto Conte, Guido Di Tella, Enrique
Oteiza, Enrique Miguez, Eduardo Tiscornia, Alberto González Domínguez, Francisco
Morey Terry y Juan Carlos Secondi. Como se ha observado, la existencia de
espacios interdisciplinarios como el que brindaba el ITDT ofreció una plataforma de
encuentro para científicos provenientes de las ciencias duras y economistas,
sociólogos y politólogos que sirvieron de inspiración a Mallmann para la creación de
la FB (Pryluka, 2020)
En sus orígenes, la FB financiaba casi el 90% de su funcionamiento mediante
aportes del Gobierno Nacional, lo que incluía las remuneraciones de su personal
académico y administrativo. Hacia finales de 1965, la FB había logrado captar el
interés de los directivos del grupo CARMA, empresa asociada a SIAM Di Tella, que ya
en septiembre de 1963 había donado parte de sus acciones a la FB. A ello se
sumaría un subsidio importante otorgado por la Fundación Ford. Entre 1964 y 1968
los ingresos de la FB provenían en un 76% de la Fundación Ford, mientras que en el
período 1969-1970 ese monto se había reducido al 11%. La mayor parte de las
nuevas fuentes de ingreso provenían del Gobierno Nacional, y no de financistas
privados, a pesar de la dictadura de Juan Carlos Onganía consideraba a la FB como
un lugar de acogida de “comunistas. En realidad, una de las épocas de mayor
actividad y auge institucional de la FB se dio entre los años 1969 y 1976, cuando
llegó a reunir una planta de 250 personas, entre académicos, técnicos y
administrativos. (Fundación Bariloche, s/f)
4.2 Sinopsis de la evolución posterior
Uno de los trabajos más reconocidos de la FB, es el Modelo Mundial
Latinoamericano (MML), desarrollado entre 1971 y 1978 (Grondona, 2020) por un
grupo de investigación interdisciplinaria conducido por Amílcar Herrera. El MML surgió
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como respuesta al enfoque neo-malthusiano del trabajo “Los límites del crecimiento”,
con base en el modelo computacional World III, construido por el grupo dirigido por
el Dr. Meadows en el Massachussetts Institute of Technology (MIT)
3
. Dicho modelo,
construido utilizando las técnicas de dinámica de sistemas desarrolladas por el
profesor Jay Forrester, implicaba una asignación inequitativa de los recursos entre
las sociedades y niveles de consumo desiguales. El MML, desarrollado con el fin de
explorar la factibilidad de alcanzar la meta de un mundo liberado del subdesarrollo y
la miseria
4
, puede considerarse como la respuesta desde los países del Sur al
modelo del MIT, el cual pretendía frenar el desarrollo de esos países so pretexto del
agotamiento de los recursos naturales, mediante un control de la natalidad en los
mismos. Mediante cálculos y simulaciones de avanzada, el MML demostró que, si se
ponía como objetivo central del desarrollo la eliminación del hambre, la satisfacción
de las necesidades humanas básicas y no el estilo consumista de los países
centrales, los recursos naturales, incluido el suelo fértil, alcanzarían para sostener
una población tres veces superior a la existente en el mundo a comienzos de los 70.
Además, el MML demostraba que la mejor manera de controlar la tasa de natalidad
era el desarrollo humano de los pueblos. El MML se presentó en numerosos y
prestigiosos centros universitarios, en muchos casos, junto con la Camerata
Bariloche.
Asimismo, en el campo de las ciencias sociales, la FB realizó singulares aportes
al desarrollo y profesionalización de la sociología y a la educación, donde destacaba
la iniciativa de la puesta en práctica “la universidad de Utopía”, incluyendo aspectos
arquitectónicos en el Campus educativo que se proponía construir, así como
3
Meadows, D. et al. (1972) "The limits to growth. A Report for the Club of Rome's Project on the
Predicament of Mankind”.
4
Herrera, A y otros (1977) “¿Catástrofe o nueva sociedad? Modelo Mundial Latinoamericano”
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también en el ordenamiento territorial para la ciudad de Bariloche. Esto último
involucró el acuerdo logrado con la Municipalidad por el cual ésta cedía por el
término de 99 años el uso de 50 hectáreas a deslindar en la península de Llao Llao y
otras 25 más de reserva, a cambio de una importante inversión de fondos a manos
de la FB y de la elaboración de “un catastro, un programa administrativo financiero y
un plan de ordenamiento físico de la ciudad (Shmidt, 2020). Los arquitectos a cargo
del diseño de la obra del Campus educativo, Cazzaniga, Bullrich y Testa, estaban
también vinculados al ITDT ya que fueron ellos quienes en 1963 reformaron la que se
convertiría en la sede del Centro de Artes Visuales en la calle Florida 936. Sin
embargo, el hecho de que “la sede de la Fundación Bariloche en Buenos Aires
estuviera por un tiempo en el mítico edificio de la calle Florida 936 o bien, en otro
orden, la realización del logotipo y varias publicaciones por parte del Departamento
de Diseño Gráfico” (Shmidt, 2020) indican la variedad de vínculos entre la FB y el
ITDT.
A partir de 1976, al comenzar la dictadura autodenominada Proceso de
Reorganización Nacional, el gobierno instó a despedir investigadores y comenzó a
controlar el contenido de las investigaciones. Pese al enorme riesgo que ello
implicaba, la institución no aceptó estas condiciones. A fines de ese mismo año, y
con el fin de indemnizar a todo el personal, la FB debdesprenderse de terrenos
que había adquirido para construir su campus. En los años que siguieron, la
Fundación quedó reducida a unas 15 personas. Muchos de sus investigadores
fueron perseguidos por la Junta Militar, incluyendo la desaparición de, al menos, uno
de ellos. De esta manera, estigmatizada “tanto por sus investigaciones como por las
opiniones de algunos de sus empleados, desde mediados de 1976 la FB debió
enfrentarse a la presión combinada del fin del apoyo estatal y el estrangulamiento de
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la magra ayuda que los capitales locales habían podido proveerle en el pasado”.
Entonces, con varios de sus miembros marchando al exilio, la FB sufrió una
transformación definitiva, que la alejaría aún más de su proyecto inicial” (Pryluka,
2020). De los seis departamentos, todos ellos con diversos proyectos y áreas, con
grupos de trabajo asociados y una planta de más de 200 personas, solo se
conservaron tres grupos de trabajo: (i) el de Economía de la Energía, dirigido por
Carlos Suárez; (ii) el de Sistemas Ecológicos dirigido por Gilberto Gallopin; y (iii) el
de Desarrollo Humano y Social, con Carlos Mallmann como responsable destacado.
Su subsistencia se fundó, primordialmente, en los apoyos internacionales
conseguidos fruto del prestigio alcanzado.
Actualmente, Fundación Bariloche cuenta con tres áreas de trabajo o
departamentos, a saber, Ambiente y Desarrollo, Energía y Análisis de Sistemas
Complejos.
El Departamento de Ambiente y Desarrollo se orienta a la investigación de las
relaciones existentes entre el ambiente y el sistema socioeconómico en general,
poniendo el énfasis en los aspectos económicos y sociales de esta relación. Entre
otras actividades ha desarrollado el concepto de Cuentas del Patrimonio Natural,
elaborando un manual publicado por el PNUMA, y ha tenido una activa participación
en los estudios de Inventarios Nacionales y Mitigación de Gases de Efecto
Invernadero que sirvieron de base tanto a la Primera como a la Segunda
Comunicación Nacional sobre Cambio Climático de la República Argentina. Otro
campo de acción fue en el desarrollo de instrumentos económicos para el control de
la contaminación industrial en colaboración con la entonces Secretaría de Recursos
Naturales y Desarrollo Sustentable de la República Argentina. Actualmente continúa
trabajando en aspectos socioeconómicos y políticos del Cambio Climático a través
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de distintos proyectos, publicaciones y participando en seminarios, congresos y
talleres a nivel nacional e internacional.
El Departamento de Energía (IDEE, por sus orígenes en el Instituto de
Economía Energética) comenzó sus actividades en el año 1978, continuando las
tareas iniciadas en 1967 por el Grupo de Energía del Departamento de Recursos
Naturales y Energía. El programa de trabajo del IDEE se orienta al desarrollo de
actividades de investigación básica y aplicada, capacitación, difusión y asistencia
técnica en el campo de la economía, planificación y política energética y su
vinculación con las dimensiones social y ambiental. Con el objetivo de evaluar el
papel de los sistemas energéticos en su articulación con el desarrollo sustentable, se
abordan las múltiples dimensiones del tema a través de un equipo multi- e
interdisciplinario integrado por profesionales de diversas ramas de la ciencia y la
tecnología.
El Departamento de Análisis de Sistemas Complejos (ASC), que se origina en
una reformulación del Departamento de Filosofía, creado en 1990, fue creado en
2017 con la intención de construir un espacio de articulación interdisciplinaria entre
distintos saberes con el objeto de abordar el estudio científico de las interacciones
entre las sociedades y los ecosistemas.
5. RESULTADOS Y CONCLUSIONES
El presente estudio se propuso describir y caracterizar tres iniciativas de
institucionalización de la interdisciplinariedad que, con carácter vanguardista, se
gestaron y desarrollaron a partir de finales de la década de 1950. Si bien estas
iniciativas tuvieron diferentes períodos de auge, dos de ellas (ITDT e IC) fueron
particularmente afectadas por las políticas (y el clima cultural) impuestas por el
gobierno de facto iniciado en 1966. En el caso de la FB, los efectos negativos más
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severos tuvieron lugar diez años más tarde, con la dictadura cívico-militar iniciada en
marzo de 1976. A continuación, se resumen los principales resultados de la
investigación. Se trata de un conjunto de características del período, de las
iniciativas institucionales y de sus protagonistas.
(a) El “clima general de la época” estaba signado por el diálogo de saberes y
formas de expresión diversas, incluyendo y mixturando ciencias, artes y
humanidades en proyectos singulares. Puede decirse que fue un período de gran
exploración en diversos órdenes de la vida humana. Así, fecundó en Argentina un
movimiento de transversalidad cultural amplia, aún en un contexto sociopolítico que
sufrió las consecuencias de varias interrupciones de la institucionalidad democrática.
(b) Si bien las iniciativas llevadas adelante en este período contaban con una
alta participación de investigadores/as y docentes ligados/as al ámbito universitario,
las instituciones analizadas no ostentaron un carácter exclusivamente académico: se
constituyeron en ámbitos amplios y heterogéneos de integración entre profesionales
de las ciencias, tecnologías, ingeniería, artes y otros sectores de la cultura. Más aún,
algunas de las iniciativas de carácter interdisciplinario que lograron un grado de
madurez institucional más acabado, lo hicieron en ámbitos externos a las
Universidades Nacionales. Esta característica es crucialmente diferente a la que
muestran las iniciativas institucionales concretadas a partir de la recuperación
democrática en 1983 (Berridy y Fernández Guillermet, 2024b).
(c) Varias de las iniciativas de la época contaron con el impulso y aportes de un
grupo de destacadas figuras del campo de la cultura, entre las cuales se cuenta a
Guido Di Tella, Torcuato Di Tella (H), Rolando García, Carlos Mallman, Enrique
Oteiza, Jorge Sabato y Oscar Varsavsky, entre los más destacados; varios de ellos
vinculados entre sí y participando indistintamente en más de una de las iniciativas
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que este artículo aborda. Este hecho permite sugerir que en el periodo analizado
existía una red de vínculos y afinidades entre personalidades vanguardistas
promotoras de la interdisciplinariedad. Investigadores, artistas, docentes, tecnólogos
y científicos policompetentes se relacionaron y cooperaron para la creación de
ámbitos institucionales propicios para la incubación y desarrollo de diversas formas
de convergencia interdisciplinaria de saberes (Berridy y Fernández Guillermet 2021
(a) y 2021 (b).
(d) En particular, las iniciativas aquí analizadas ponen de manifiesto una actitud
interdisciplinaria fuertemente orientada hacia la búsqueda de soluciones a
problemas de relevancia práctica o, como suele decirse “problemas de la realidad”.
A tal fin, el ITDT, la FB o el IC promovieron una acción indagadora amplia, con la
participación de actores sociales provenientes de diferentes áreas disciplinares y de
la creación y de campos de la práctica ubicados “más allá” de las disciplinas. De
esta manera, la exploración interdisciplinaria que se llevó a cabo permitió abordar (y
dar respuestas creativas) a problemas de pertinencia social.
Finalmente, cabe destacar que la presente investigación ha puesto de
manifiesto la necesidad de profundizar en las metodologías que adoptaron los
equipos del ITDT, la FB o el IC para llevar adelante sus exploraciones
interdisciplinarias, en particular, los marcos conceptuales y metodológicos
compartidos por quienes integraron dichos equipos. En términos de la propuesta
teórica presentada por (Berridy y Fernández Guillermet 2024 a), esta conclusión
puede expresarse como la necesidad de identificar aquellos “acuerdos de base” de
carácter epistemológico, metodológico y axiológico que desempeñaron en la
actividad interdisciplinaria de dichos equipos de trabajo, un rol análogo al que
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tradicionalmente desempeña el “paradigma kuhniano” en la investigación científica
“normal” en cada una de las disciplinas.
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Artículo recibido el 5 de marzo de 2025
Aprobado para su publicación el 30 de julio de 2025