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DOI: https://doi.org/10.48160/18517072re55.190
Detrás de la cocina. Género, tecnología e
investigación transdisciplinaria en un proyecto de
intervención en el monte santiagueño, Argentina.
Luciana Muscio
*
María Eugenia Muzi
**
Edurne Battista
***
Resumen
El objetivo de este trabajo consiste en describir y analizar la complejidad y la dinámica
de un proyecto de intervención, en diálogo con un proceso de investigación
transdiciplinario vinculado al desarrollo de una tecnología de inclusión social,
considerando en particular la perspectiva de género. El proyecto consistió en un
convenio interinstitucional para el acceso a cocinas a leña mejoradas en comunidades
*
Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar Región Pampeana,
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, y Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
de la Universidad Nacional de La Plata. Correo electrónico: lucianamuscio@gmail.com
**
Dirección Nacional de Investigación y Desarrollo, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Correo electrónico: eugenia.muzi@gmail.com
***
Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar Región Pampeana,
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Correo electrónico: battista.edurne@inta.gob.ar
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campesinas del monte nativo. El desafío fue incluir en un proyecto de financiamiento
1
con una perspectiva transferencista, una mirada flexible de la tecnología, que nos
permitió prestar especial atención a la relación sujeto-objeto, mediada por el tipo
social, el territorio y el género. Consistió en una experiencia transdisciplinaria entre
cientistas sociales, una diseñadora industrial, extensionistas, comunicadoras y
mujeres campesinas, un equipo formado principalmente por mujeres, al que se sumó
el actor pyme, conformando una alianza socio técnica, clave para el desarrollo del
proceso. Partiendo desde la perspectiva del desarrollo tecnológico para la inclusión
social, se confeccionó un artefacto abierto a modificaciones de diseño y una encuesta
que plantea un abordaje diacrónico, permitiéndonos medir modificaciones en sus
prácticas, con un trabajo de campo abierto a las técnicas cualitativas. Como resultado
del proceso se ha logrado el desarrollo de una tecnología adaptada, resignificada de
acuerdo a la funcionalidad que las mujeres han dado a la cocina, e incorporada en las
prácticas culturales, posibilitando además eventos potenciadores en relación al
encuentro transdisciplinario.
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El proyecto en el que se enmarca la investigación es el Proyecto Bosques Nativos y
Comunidad (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo-Banco Mundial, préstamo BIRF 8493-
AR - PNUD 15/004).
Agradecimientos: A Cora Gornitsky, Paula Aguilera, Alejandra Ruiz y Claudia Moyano (equipo de
Comunicación INTA), las y los extensionistas del Proyecto Bosques y Comunidades Magdalena Abt,
Bárbara Villalba, Eliana Luna y Avelino Ruiz, a las comunidades de Nueva Yuchán, Piruaj Bajo
Gimnasia y El Aibal, a la organización campesina OCCAP que nos recibió en su fiesta de 20º
aniversario, y a la Parroquia Jesuita de San José de las Petacas que nos hospedó en su casa de San
José del Boquerón. Una mención especial para la Dra. Soledad Lemmi por su lectura atenta de este
artículo y sus comentarios enriquecedores.
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Palabras Clave
CAMPESINAS; METODOLOGÍA; COCINA A LEÑA.
Introducción
El objetivo de este trabajo consiste en describir y analizar la complejidad y la dinámica
de un proceso de intervención en diálogo con un proceso de investigación
transdiciplinario, vinculado al desarrollo de una tecnología de inclusión social,
considerando en particular la perspectiva de género, tanto de las campesinas usuarias
de la tecnología como de las investigadoras y extensionistas.
La tecnología consiste en una cocina a leña mejorada, desarrollada en el
Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF)
de la Región Pampeana, perteneciente al Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA)
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de Argentina. En esta ocasión el IPAF articula con el Proyecto
“Bosques Nativos y Comunidad” (BYC) del Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), ejecutado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable
de la Nación (MAyDS) para el período 2015-2020. La finalidad del proyecto consiste
en poner en práctica una prueba piloto para la adquisición de cocinas a leña por parte
de familias campesinas de Santiago del Estero.
Entre los diferentes centros de investigación que se desarrollan en el INTA, se
encuentran los IPAF ubicados en diferentes regiones del país (NOA, Pampeana y
2
El INTA es un organismo estatal descentralizado con autarquía operativa y financiera, dependiente
del Ministerio de Agroindustria de la Nación. Fue creado en 1956 y desde entonces desarrolla acciones
de investigación e innovación tecnológica en las cadenas de valor, regiones y territorios para mejorar
la competitividad y el desarrollo rural sustentable del país.
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Patagonia), los cuales se nuclean en el Centro de Investigación para la Agricultura
Familiar (CIPAF)
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. Dichos institutos se constituyeron con el espíritu de desarrollar
procesos de investigación interdisciplinaria destinada específicamente al sector de la
agricultura familiar
4
, considerando las características particulares de las diferentes
regiones. En el año 2009 el INTA incorpora como temática de investigación el acceso
a la energía. Desde allí se llevaron a cabo diferentes acciones cuyo objetivo inicial fue
explorar y visibilizar el potencial de las energías renovables y el uso eficiente de la
energía para el sector agrario. Por su lado, el proyecto Bosques Nativos y Comunidad,
como parte del PNUD
5
, tiene por objetivo impulsar el uso racional de los bosques
nativos
6
y fortalecer a las comunidades de Chaco, Santiago del Estero, Salta, Jujuy y
3
Creado en el 2005 con el objetivo de generar, adaptar y validar tecnologías apropiadas para el
desarrollo sostenible de la agricultura familiar.
4
En función de este objetivo, los equipos de investigación están conformados por profesionales
pertenecientes a distintas disciplinas académicas, ciencias biológicas, agronomía, abogacía,
veterinaria, sociología, antropología, ingeniería mecánica, diseño industrial, comunicación, fotografía,
entre otras.
5
Como principal organismo de las Naciones Unidas para el desarrollo, el PNUD tiene por objetivo
colaborar a implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a través de diferentes proyectos
ejecutados por organismos nacionales en unos 170 países y territorios. Fuente:
https://www.ar.undp.org/content/argentina/es/home/sustainable-development-goals.html
6
"Considérese bosques nativos a los ecosistemas forestales naturales compuestos
predominantemente por especies arbóreas nativas maduras, con diversas especies de flora y fauna
asociadas, en conjunto con el medio que las rodea suelo, subsuelo, atmósfera, clima, recursos
hídricos, conformando una trama interdependiente con características propias y múltiples funciones,
que en su estado natural le otorgan al sistema una condición de equilibrio dinámico y que brinda
diversos servicios ambientales a la sociedad, además de los diversos recursos naturales con posibilidad
de utilización económica. Se encuentran comprendidos en la definición tanto los bosques nativos de
origen primario, donde no intervino el hombre, como aquellos de origen secundario formados luego de
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Misiones para que puedan permanecer en sus territorios con el sustento de los bienes
y servicios que estos ofrecen. El proyecto se organiza bajo la modalidad de Unidades
Ejecutoras Locales, un equipo técnico asentado en cada una de las provincias.
El convenio de trabajo conjunto para la asignación de cocinas a leña a familias
campesinas se inicia de manera casual. La diseñadora industrial del IPAF estaba
trabajando en el desarrollo de una cocina a leña mejorada en el marco de su tesis
doctoral. Como “cocina mejorada” se adopta la definición provista por Wang, et al.
(2013) sobre “estufas mejoradas”, que hace referencia a artefactos producidos en
masa o fabricados in situ que, gracias a la investigación en laboratorios, tienen un
mejor desempeño en términos de eficiencia energética, emisiones, durabilidad, y
seguridad que los fogones abiertos u otros artefactos empleados tradicionalmente por
comunidades campesinas e indígenas. Se adopta el término de cocina mejorada al
haber sido probado un ahorro de combustible de más del 50% en comparación con
los fogones abiertos (Autores, 2015).
Por otro lado, la dirección del Proyecto BYC, en función de la información
suministrada por las y los extensionistas que se asientan en los territorios de bosque
nativo, identifican que 8 de cada 10 familias del monte usan leña para cocinar.
Considerando que se trataba de un proyecto con un importante financiamiento
internacional, las familias contaban con la posibilidad de un subsidio a su favor para
el acceso a la tecnología. En este sentido, originalmente desde BYC habían evaluado
la compra de 8000 cocinas importadas, cocinas mejoradas pensadas para otras
regiones como centroamérica, para la cocción de tamales y tortillas de maíz, artefactos
un desmonte, así como aquellos resultantes de una recomposición o restauración voluntaria”. (Art. 2
de la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección del Bosque Nativo 26331 / Ley Nacional de
Bosques).
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para cocinar agachados. Al equipo de BYC le surgieron dudas al respecto, e incluso
evaluaron que se perdía la oportunidad de generar producción local. Por lo tanto,
decidieron preguntar al INTA acerca de otras posibilidades. La disadora del IPAF
propone desarrollar una cocina de diseño abierto
7
, accediendo a la prueba de 100
cocinas de manera inicial. Fue así como la necesidad institucional y el desarrollo
tecnológico se encontraron.
Para cubrir el área técnica que asegurara la distribución de cocinas en tres de
las provincias donde se asentaba el Proyecto (Chaco, Santiago del Estero y Salta),
durante 2018 las instituciones ejecutaron un convenio de 4 meses donde el IPAF
estuvo a cargo del diseño, seguimiento de la producción, monitoreo y capacitación en
el uso de 100 cocinas a leña mejoradas, iniciando el convenio con una prueba piloto
de 30 cocinas. La Secretaría de BYC, con financiamiento del Banco Mundial, se
encargaría de licitar proveedores para la fabricación de las cocinas. La precaución de
partir de una prueba piloto tuvo como objetivo probar la cocina en algunas
comunidades, y al mismo tiempo, evaluar, por medio de un eje de investigación social,
la aceptación que las familias hicieran del artefacto antes de iniciar una producción en
escala mayor. En este trabajo nos focalizamos específicamente en esta etapa de
prueba piloto.
La cocina consiste en una caja donde se realiza la combustión, hecha de doble
pared de chapa plegada, revestida en su interior por ladrillos refractarios. La caja se
monta sobre una estructura que permite cocinar de manera erguida a un plano de
trabajo de 90 centímetros. Posee un tiraje para evacuar humos y contempla el uso de
dos ollas en simultáneo. Para aprovechar mejor el calor del fuego, la superficie de
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El diseño abierto o libre es el desarrollo de productos físicos, máquinas y sistemas mediante el uso
de información sobre el diseño compartida públicamente y por tanto gratuita.
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trabajo tiene dos discos móviles que permiten que las ollas se coloquen en el interior
de la cámara. Caja de combustión, tiraje y estructura se desmontan para ser
trasladadas en cualquier vehículo utilitario.
Imagen 1. La cocina a leña
Fuente: Elaboración propia
Si para los decisores institucionales el objeto era la implementación de la cocina a
leña, desde las ciencias sociales, el desafío fue construir como objeto de investigación
la relación sujeto-objeto, una relación mediada por el tipo social, el territorio y el
género, que por momentos se logra y en otros se nos vuelve a escapar, inevitable
cuando el objeto es reapropiado, entra en otras manos, es atravesado por lógicas
institucionales y comunicado por diversos medios.
En el apartado siguiente se describe el territorio con sus procesos y las
comunidades que lo habitan y le dan sentido. Luego se presenta el abordaje teórico
metodológico con una perspectiva en las tecnologías sociales y la construcción de
alianzas sociotécnicas transdisciplinarias, atravesadas por una perspectiva de género.
Posteriormente se plantean las estrategias de ingreso y trabajo en el territorio y con
las comunidades, donde cada una de ellas tiene su especificidad. Se hace la
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evaluación del uso y la apropiación de la tecnología por parte de las mujeres
campesinas. Finalmente, se presenta el devenir del proceso transdisciplinario y las
reflexiones finales.
El territorio y sus comunidades
La provincia de Santiago del Estero se ubica en la Provincia Fitogeográfica Chaqueña,
caracterizada por una matriz boscosa de especies xerófitas y pastizales. Actualmente,
la expansión de la agricultura industrial
8
dio como resultado un paisaje donde la
vegetación nativa se encuentra en forma de parches (Riat y Pochettino, 2014). El
avance de la agricultura industrial se hace efectivo aprovechando las características
legales de la posesión de la tierra por parte de las familias campesinas, quienes
carecen de título de propiedad, pero las ocupan legítimamente (Barbetta, 2009). Este
modelo de agricultura industrial se caracteriza por la expansión de la agricultura
altamente tecnificada, con grandes extensiones de monocultivos y vinculado con un
paquete tecnológico donde los agroquímicos son el principal componente. La
ingeniería genética a través del desarrollo de variedades resistentes, y el mercado
mundial, a través de una demanda creciente, influyeron en la expansión de la frontera
agropecuaria hacia regiones con condiciones ambientales precedentemente
desfavorables. Como consecuencia, se encuentran en disputa dos modelos de
aprovechamiento de los recursos naturales: un modelo caracterizado por ser
8
Durante la década de 1990, se profundiza la expansión agrícola productiva en Argentina sustentada
por la adopción de nuevos paquetes biotecnológicos. En los años 1996-97, el aumento de los precios
internacionales de los cereales y oleaginosas se combinó con la creciente demanda internacional de
soja y la liberación al mercado nacional de su semilla transgénica Roundup Ready (Gras y
Hernández, 2009; Hernández, 2009).
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hegemónico, protagonizado por los monocultivos, y un modelo de resistencia, anclado
en los saberes tradicionales (Riat y Pochettino, 2014). En los remanentes de bosque
viven familias cuyo modo de vida se basa en el uso múltiple de los recursos en relación
con una economía campesina. Las comunidades desarrollan sus actividades
cotidianas dentro y a partir del “monte”. El monte es considerado como proveedor de
diferentes bienes, siendo alimento de los animales domésticos, “farmacia natural” para
atender distintas afecciones, pero también permite la extracción de leña para consumo
familiar. De este modo, la estrategia de aprovisionamiento de las comunidades
campesinas corresponde a una estrategia racional de uso, caracterizada por el
manejo de diferentes espacios (Riat y Pochettino, 2014).
El convenio partió de la puesta en práctica de una prueba piloto para trabajar
en tres comunidades de Santiago del Estero: Nueva Yuchán, Piruaj Bajo Gimnasia y
el Aibal.
Imagen 2. Comunidades de Monte Santiagueño.
Fuente: Imagen generada por las autoras a partir de Google Maps.
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Teniendo en cuenta la utilización de leña para consumo familiar, la principal demanda
por parte de las familias campesinas consistía en un transporte que facilitara el acarreo
de leña desde los sitios de recolección hasta sus hogares. Ante ello, además de
proveer el transporte, los y las extensionistas de BYC decidieron incluir en el plan de
acción la distribución de cocinas a leña, con un doble propósito, proponer una
alternativa a las familias, en particular a las mujeres, que mejore las condiciones en
que realizan la actividad cotidiana de cocción de alimentos, y ahorrar leña respeto al
fogón abierto. Decisión de riesgo, ya que la abundancia de leña como recurso no
representaba un problema, sino más bien un requerimiento del organismo
internacional que financiaba el proyecto y buscaba indicadores de “sustentabilidad”,
acordes a los objetivos de desarrollo sostenible que promueven.
Abordaje teórico-metodológico con perspectiva de género.
De la transferencia a la tecnología social
El pedido inicial del convenio se ajustaba a los lineamientos transferencistas comunes
a la ejecución de proyectos internacionales. En el enfoque de la transferencia de
tecnologías, los espacios de producción de conocimientos están estrictamente
separados y la investigación e intervención se desarrollan por líneas de trabajo
diferentes. Ingenieras, ingenieros, científicas y científicos construyen el problema en
base a ciertos supuestos e inputs, y luego diseñan una solución en el laboratorio. La
transferencia de tecnología a los usuarios y usuarias se limita a la instalación del
artefacto y la capacitación para su uso (Fressoli et al, 2013), sin tener en cuenta la
diversidad cultural y las particularidades del territorio. La historia de las cocinas, así
como de otras tecnologías a nivel mundial bajo estos lineamientos, da cuenta de
numerosos casos de no uso o bajo nivel de utilización, por lo cual este proyecto no
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estaba exento de ese riesgo (Ruiz Mercado, et al, 2011; Fressoli et al, 2013; Pazzarelli,
2016).
Como contraposición a esta postura, para el desarrollo del convenio partimos
de una perspectiva de Tecnología para la Inclusión Social, entendida como una forma
de diseñar, desarrollar, implementar y gestionar tecnología orientada a resolver
problemas sociales y ambientales. Estas tecnologías pretenden dar soporte material
a dinámicas políticas y económicas de inclusión social y de desarrollo sustentable
(Thomas, Juárez y Picabea, 2015). Esta perspectiva contrasta con la tradición de las
prácticas deterministas y los modelos de transferencia de tecnología habituales en
grupos de I+D, los cuales realizan actividades de extensión y desarrollan artefactos
para comunidades con necesidades insatisfechas (Fressoli et al, 2013).
En materia de desarrollo de tecnologías para el ámbito rural, y muy
especialmente en temas de energía, existe una tendencia que orienta la fabricación
de artefactos hacia modalidades de autoconstrucción (Barnes et al., 1994; Kshirsagar
y Kalamkar, 2014; Mehetre et al., 2017). Esta lógica productiva encuentra sentido
cuando se trata de sitios aislados, donde potenciales usuarios y usuarias
(“beneficiarios y beneficiarias” dentro de los esquemas transferencistas) cuentan con
poco o nulo acceso a recursos económicos que les permita financiar la compra directa
de equipos. Los artefactos “se pagan” con el trabajo de las familias. Bajo esta lógica,
funcionan y se reproducen modelos de artefactos de instituciones públicas y ONGs
(cocinas y estufas a leña, termotanques solares, biodigestores, etc.). En nuestro país
pueden nombrarse el “Manual paso paso de la estufa Sara” creada por el INTI (Nanami
et al., 2014), cartillas como la Estufa Rusa (Battro, 2006) y diversos modelos de
cocinas de barro (Stahringer y Cardozo, 2012) impulsados por el INTA. La
autoconstrucción, requirente de instancias formativas con las personas usuarias,
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compra de insumos y logística para la distribución, no era una opción viable dado el
tiempo de ejecución, el número de cocinas y la cobertura territorial que planteaba BYC.
Siendo una tecnología asociada a la reproducción doméstica, el trabajo se
desarrolló fundamentalmente con mujeres. Si bien entendemos que no se trata de una
tecnología que busque revertir los roles de género, consiste en un artefacto pensado
para mejorar las condiciones de la práctica cotidiana. Tal como retoma Gracia-Arnaiz
(2014), estudios antropológicos han puesto de manifiesto que, en numerosas culturas,
las relaciones de género e identidad se construyen, en parte, en torno a actividades
centradas en la alimentación, en tanto que estas estructuran la organización social, el
sistema económico-político e ideológico (Moore, 1991; citado por Gracia-Arnaiz,
2014). Las mujeres han sido y siguen siendo (exceptuando aquellas que forman parte
de los grupos de élite de ciertas sociedades) las personas responsables de la
alimentación cotidiana, especialmente en relación con las tareas de aprovisionamiento
y preparación de las comidas familiares (Murdock y Provost, 1973; citado por Gracia-
Arnaiz, 2014).
Sin que fuera un requisito previo, nuestra propuesta terminó siendo de mujeres
para mujeres, y entre mujeres, un hecho no buscado explícitamente por las
instituciones pero que en la práctica geneuna sinergia que potenció el proceso,
alejándose cada vez más de una propuesta transferencista.
Los estudios de género constructivistas analizan cómo los factores de género
afectan el diseño de las tecnologías. Estos estudios partieron de análisis críticos que
revelan los preconceptos y la desvalorización de las mujeres en sus capacidades o
roles (González, 2017). En nuestro caso, consideramos que tanto el diseño de la
cocina como la investigación e intervención están marcados por nuestra condición de
mujeres. El resultado positivo de la experiencia es indisociable de la condición de
género y la empatía generada por quienes llevamos adelante el proceso. Como